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El colider, a por todas

Jorge Campillo: 'Suelo jugar bien con viento, me defiendo bien'

Jorge Campillo: "Suelo jugar bien con viento, me defiendo bien"

jueves 03 de septiembre de 2020, 23:30h
“Valderrama con viento es para valientes” podría servir de definición (con aliteración musical) a lo sucedido en la primera jornada del Estrella Damm N.A. Andalucía Masters, pero en el recorrido sanroqueño la valentía debe dejar paso a la paciencia, el tacto y la precisión. En un día extremadamente complicado por la influencia del levante, Jorge Campillo ha aunado tranquilidad y buen juego para auparse al coliderato del torneo con el italiano Guido Migliozzi, el escocés Conor Syme y el estadounidense John Catlin, todos ellos con 69 golpes (-2).

“Suelo ser paciente, sobre todo en este campo de golf. Tienes que serlo, ya que el par es un buen resultado. Es más fácil para mí ser paciente en este tipo de campos”, declaraba Campillo al finalizar su vuelta.

Pese a su talante, el ganador este año del Commercialbank Qatar Masters reconocía que 18 hoyos en el espectacular y exigente Real Club Valderrama pueden hacerse largos, incluso cuando la situación es propicia.

“Estoy jugando bien, pero quedan tres días en este campo y si se me ha hecho larga la vuelta de hoy, imagínate 54 hoyos más”, apuntaba Campillo, que, aun así, quiere que las condiciones no varíen demasiado los próximos días. “Prefiero que sople el viento, extremo no, pero sí complicado. Suelo jugar bien con viento, me defiendo bien”.

También por debajo del par, entre el puñado de elegidos capaces de batir al recorrido de Valderrama, está Pep Angles. El profesional catalán tuvo un gran estreno en el Real Club Valderrama en el Open de España de 2016 cuando finalizó decimonoveno en su segundo torneo como profesional y aún tiene frescas aquellas vivencias.

“Siempre es un placer venir aquí y tener buenos recuerdos de Valderrama. Este es el año que llego jugando mejor, aunque me falta rodaje y no me esperaba hacer una vuelta así. Creía que sería una semana de menos a más”, resumía Angles, que también encuentra más satisfactorios los recorridos exigentes. “Prefiero jugar en condiciones complicadas y en un campo exigente al festival de birdies. Siempre ha sido así, es cuando más me he exigido y he sacado lo mejor de mi juego. Disfruto de cualquier forma, pero si tengo que elegir, cuanto más viento, mejor”.

Otro jugador acostumbrado a bregar con el viento y los campos difíciles es Pablo Larrazábal, sexto en la clasificación al par del campo. El golf monodimensional que se ve en determinados torneos, convertidos en poco más que concursos de putt, no va con él.

“Valderrama se juega de otra manera, no hay que hacer 25 bajo par. Cuando solo valen los birdies hay que tirar alto a bandera y no me siento cómodo tirándola alto. Aquí tienes esos golpes de hierro 6 a siete u ocho metros de altura para ir a centro de green y tener opciones de birdie o salvar el par, que es el juego que me gusta. Cuando solo valen los birdies, no es golf; en cambio, luchar y saber en el tee del 1 que no tienes que hacer cinco o seis birdies para estar arriba, es golf”.
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