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El 17 de St. Andrews ya no será lo mismo

El Old Course Hotel pondrá un tejado de goma para evitar los daños de las bolas

El Old Course Hotel pondrá un tejado de goma para evitar los daños de las bolas

martes 20 de diciembre de 2016, 16:59h

Ya nada será igual a partir del 9 de enero de 2017en el mítico recorrido escocés de St. Andrews. O por lo menos en el tee del 17 del campo más histórico de este deporte ya que a partir de esa fecha, los rectores del mítico St. Andrews Old Course Hotel van a comenzar unas obras que, seguro, afectan a la mítica sede del Open Championship.

El 17, uno de los pares 4 más difíciles del campo, tiene entre el tee de salida y la caída natural de la bola en la calle una espectacular construcción que corresponde a las instalaciones del Old Course Hotel of St. Andrews.

Un techado en el que caen miles y miles de bolas cada mes y que han hecho que la factura de reparación del techo, canaletas, cristales, etc, ascienda a la nada despreciable cifra de unos 1.800 euros semanales, que multiplicados por las 52 semanas que tiene el año alcanzaran los casi 100.000 euros anuales.

Para evitar tal dispendio, los rectores del hotel han apostado por solucionar este problema cambiando el techado del hotel que afecta al campo de golf con un recubrimiento de goma compuesto en un 70% por neumáticos reciclados “completamente resistente a los impactos” y que evitará todos los problemas que ahora sufre el hotel, ofreciendo además, a los jugadores la posibilidad de que muchas de esas bolas mal dirigidas y que botaban en la techumbre del hotel perdiéndose para siempre vuelvan ahora al campo sin cometer más destrozos.

Según Henry Kamphuis, CEO de Calgary Euroshield, la empresa canadiense que va a ejecutar las obras y que construirá el nuevo techado de goma, “Todo se va a solucionar. Fui al hotel y vi el techo y las canalizaciones. Las canaletas están llenas de pelotas de golf", dijo Kamphuis. "Es muy fácil pegar a la bola y llegar al hotel ya que está justo en medio de la calle”.

Ahora, tras casi tres décadas de bolazos la avalancha de bolas y daños parará. “Estaban buscando un producto que coincidiera con el aspecto de la pizarra que ha tenido el hotel desde 1968, año en el que se construyó, pero también que ofreciera un grado de protección y longevidad y que, sobre todo, evitará que las pelotas de golf siguieran golpeando el techo y estropeándolo todo”.

"Es un honor que nuestro producto haya sido seleccionado para solucionar el problema”, dijo.

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