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La Prueba del 9

El golf, eclipsado por la luna

Por Josega Fernández
jueves 12 de septiembre de 2013, 17:28h
La unión del golf y el vino sigue presente en Elperiodigolf. Esta vez la Prueba del 9 se ha desplazado a Las Pinaillas, en Albacete, un diseño de Severiano Ballesteros que se encuentra a pocos minutos de la bodega Dehesa de Luna, cuyo director general, Francisco Ruiz de la Torre, no dudó en dejar un momento los viñedos para demostrar sus habilidades en una de sus muchas aficiones.

  • Francisco Ruiz de laTorre

    Francisco Ruiz de laTorre


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A punto de comenzar la vendimia, Francisco Ruiz de la Torre, director general de la bodega Dehesa de Luna, tiene muchas cosas en la cabeza. Es el momento de la verdad y de recoger el fruto de un trabajo largo y sobre todo muy detallista. Por eso, un momento de respiro no viene mal para relajarse y coger fuerzas para un mes crucial.

El día acompañaba. Soleado, buena temperatura y un campo de Las Pinaillas en perfectas condiciones. Aunque Francisco tiene poco tiempo para uno de sus deportes favoritos, sabe que el golf hay que practicarlo sin agobios. De hecho la bodega Dehesa de Luna colabora con algunos eventos relacionados con el golf como el Circuito del Banco Santander, aportando agradables momentos alrededor de un buen vino.

Jugador desde muy niño gracias a una fuerte tradición golfística en la familia, repite a menudo la consigna de la suavidad en el swing porque sabe que así la bola irá más lejos. Sus primeros recuerdos de golf se remontan a cuando pateaba en el putting green de El Escorpión con tres años. Desde entonces tiene esta afición que compagina con la caza, otra de sus grandes pasiones.

Durante la partida pronto se ve que Francisco es una persona de ideas claras. El uso de la madera desde el tee confirma que prefiere el control a la potencia, mientras que en el green, sus putt decididos y valientes dejan claro la determinación en sus actuaciones. "El campo es un trabajo muy bonito pero el día a día es muy sacrificado porque hay que estar pendiente en cada momento", comenta.

Lo dice con conocimiento de causa. La bodega Dehesa de Luna es un proyecto joven. Al frente, la propietaria, Silvia Mora Figueroa Domecq, que tomó el relevo de su marido, Alfedo Gómez Torres en su afán por hacer un vino de calidad. Tras adquirir la finca en 1996, se crearon los viñedos "El Viñazo" en 2001, y "La Mata de la Culebra" en 2003, pero fue en 2005 cuando se procedió a la definición del estilo de vino bajo la atenta mirada de Ignacio de Miguel, consultor enológico que ha colaborado con las figuras más relevantes de la enología mundial.

En 2008 se creó "La Cañada del Navajo", el viñedo más representativo de esta bodega. Diseñado por los expertos José Ramón Lisarrague, Bárbara Sebastián y José Luis Asenjo, es ya un referente a nivel nacional por su combinación de experiencia y de conocimiento científico, en un trabajo de investigación y desarrollo meticuloso y detallista en el orden, el diseño, y en cualquier apunte técnico que pueda ayudar a mejorar el producto con un cuidado diario. La poda, los diferentes sistemas de conducción, como el vertical, la espaldera o el sprawl, por el que los racimos crecen y maduran alejados del suelo facilitando su manejo, se combinan para optimizar los recursos de manera que las distintas variedades puedan expresar todas sus características. El mimo del producto desemboca en un resultado que insiste en la calidad.

Todo el proceso culminó en 2012 con la construcción de la nueva bodega estrenada en septiembre. Un atractivo edificio en clara sintonía con la funcionalidad. Fruto de este intenso trabajo que optimiza los recursos hasta el extremo en una investigación continua, Dehesa de Luna cuenta con unos vinos con personalidad propia. Destaca Dehesa de Luna 2011 un interesante coupage de Cabernet Sauvignon, Syrah y Tempranillo, o el Dehesa de Luna Tempranillo 2011, la uva autóctona por la que apuestan en esta bodega que mira mucho al exterior.

Francisco tiene además puesta la ilusión en nuevos desafíos encaminados a potenciar este joven proyecto. Pero no tiene prisa. Como en el golf, cree que las cosas tienen su tiempo. Golpe a golpe, Dehesa de Luna avanza con paso firme y con una gestión del viñedo cuidada al detalle, en la que la motivación por la calidad es una de sus principales armas.

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