La primera jornada del Zurich Classic volvió a demostrar por qué este torneo por parejas es uno de los formatos más imprevisibles y explosivos del PGA Tour. En un jueves soleado y ventoso en el TPC Louisiana, la modalidad de Four-ball desató una auténtica tormenta de birdies que dejó registros históricos, actuaciones memorables y también alguna que otra decepción entre los grandes nombres.
El protagonismo absoluto recayó en los estadounidenses Alex Smalley y Hayden Springer, que firmaron un sensacional 58, igualando el récord del torneo y situándose con autoridad al frente de la clasificación. Su vuelta fue un festival desde el primer tee: Smalley, aún sin victorias en el circuito, abrió con birdie en el 1 y un eagle de 19 pies en el 2, seguido de otro birdie en el 3 tras dejar la bola a apenas dos metros. A partir de ahí, la pareja de 29 años encadenó 10 birdies en los últimos 14 hoyos, con Springer rematando la exhibición gracias a cuatro birdies consecutivos en el tramo final, incluido un espectacular putt de 36 pies en el 17. Una vuelta para enmarcar.
Lucha por la segunda plaza
Por detrás, y a un solo golpe, se situaron Davis Thompson y Austin Eckroat, protagonistas de otro tramo de juego memorable: tras un eagle de Eckroat en el par 5 del 7, enlazaron ocho birdies consecutivos, una racha que los catapultó hasta el 59 y los dejó como la principal amenaza para los líderes.
La jornada también dejó un doble empate en la tercera posición, con los dúos formados por Sam Stevens / Zach Bouchou y Eric Cole / Hank Lebioda, ambos con 60 golpes. Un golpe más atrás, en 61, apareció un grupo numeroso en el que destacó Billy Horschel, único jugador que ha ganado este torneo tanto en formato individual como por parejas. Junto a Tom Hoge, el estadounidense volvió a demostrar que este evento parece hecho a su medida.
Entre las vueltas más llamativas del día también figuró el 62 de Aaron Rai y Sahith Theegala, cada uno con un eagle en su tarjeta. Especialmente brillante fue el del inglés, que embocó desde 106 yardas en el par 4 del 13 con un efecto perfecto que hizo retroceder la bola hasta el hoyo.
Los dos hermanos, atracción principal
La expectación inicial del día se concentró en el partido estelar formado por los hermanos Matt y Alex Fitzpatrick, emparejados con Shane Lowry y Brooks Koepka. Los Fitzpatrick, con Matt aún con la inercia positiva de su victoria en el RBC Heritage, firmaron un sólido 64 (-8) que los mantiene en la pelea, aunque a seis golpes de la cabeza. El público se agolpó en el tee del 1 para verlos arrancar, y la pareja respondió con una vuelta consistente, aunque sin la explosividad de los líderes.
Más complicada fue la jornada para Lowry y Koepka, el equipo más laureado del torneo. El irlandés tiró del carro con cinco birdies en los primeros ocho hoyos, pero el estadounidense —en su primera temporada completa de regreso al PGA Tour tras su etapa en LIV— no logró mantener el ritmo. Su único destello llegó con un putt de 31 pies en el 10, insuficiente para evitar un discreto 66 que los deja fuera del top 40 y obligados a una reacción inmediata en los Foursomes del viernes si quieren evitar el corte.
El torneo alternará formatos durante el fin de semana: Foursomes el viernes, regreso al Four-ball el sábado y cierre nuevamente con Foursomes el domingo, un vaivén estratégico que promete más movimientos, más riesgo y, sobre todo, más espectáculo.