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El 17 del TPC de Sawgrass

Un espectáculo, un villano encantador y un juez implacable

Un espectáculo, un villano encantador y un juez implacable

Por Redacción Elperiodigolf.com
viernes 13 de marzo de 2026, 13:36h
Actualizado el: 13 de marzo de 2026, 13:49h

El hoyo 17 del TPC Sawgrass es ese amigo travieso que siempre tiene una broma preparada, y en la primera jornada de THE PLAYERS Championship volvió a demostrar que no necesita más que un poco de viento y lluvia para poner a temblar a los mejores jugadores del mundo.

El famoso Island Green, ese par 3 que parece tan inocente desde lejos, se convirtió en un pequeño monstruo cuando las rachas de viento y las tormentas llegaron al campo con rachas de 40 Km/h. La bandera estaba colocada este jueves a 143 yardas, en la parte trasera izquierda del green, justo al borde del estrecho istmo que lo conecta con tierra firme. Una ubicación que, con el viento soplando en todas direcciones, convertía cualquier golpe en un acto de fe.

La mayoría de jugadores optaron por la prudencia: bola al centro del green, dos putts y a seguir. Pero siempre hay alguien que decide que la vida es demasiado corta para jugar conservador, y ese alguien fue Ludvig Åberg. Antes de que el viento se pusiera en modo huracán doméstico, el sueco apuntó directamente a la bandera. Su bola picó a la izquierda del hoyo, rodó con intención y por un instante pareció que iba a caer dentro. Se quedó a apenas a 40 centímetros convirtiéndose en el tiro más cercano del día y casi un hoyo en 1 que habría pasado a la historia.

En el extremo opuesto estuvo Jhonattan Vegas, que llegó al 17 con -3 y salió con un cuádruple bogey que dolió hasta verlo. Su primer tiro se quedó corto y cayó al agua. Decidió volver a salir desde el tee, una decisión lógica porque la zona de drop no ofrecía un ángulo amable, pero su segundo intento también terminó en el lago, esta vez después de botar en un green más duro que una barra de pan olvidada. Fue uno de los muchos que sufrieron el carácter caprichoso del hoyo, aunque no todo fueron tragedias.

En el hoyo 18, Shane Lowry protagonizó un momento digno de celebración involuntaria: su bola al agua se convirtió en la número 1.000 desde 2003. Si alguien hubiera sacado confeti, nadie habría protestado. Por la tarde el sol volvió a brillar sobre TPC Sawgrass, dejando un respiro y prometiendo condiciones más estables para el viernes y el sábado. Aun así, el 17 siempre guarda un truco bajo la manga, y con los greenes firmes y rápidos cualquier bola puede convertirse en náufraga.

En total, el hoyo dejó 18 bolas en el agua, una media de golpes de 3.328, 11 birdies, 80 pares, 18 bogeys, 8 dobles y 5 resultados que es mejor no detallar demasiado. Ningún hoyo en uno, aunque Åberg estuvo a punto de darnos uno. El 17 de Sawgrass no es solo un hoyo: es un espectáculo, un villano encantador y un juez implacable que cada día escribe una historia distinta. Y lo mejor es que nunca sabes qué capítulo te va a tocar.

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