El RBC Heritage dejó una de esas finales que definen una temporada. En un escenario entregado a su rival, el inglés Matt Fitzpatrick resistió la presión de una grada volcada con el número uno del mundo, Scottie Scheffler, para imponerse en un dramático desempate y levantar su segundo título en Harbour Town. La historia tuvo tintes de déjà vu. Tres años después de derrotar a Jordan Spieth también en playoff, Fitzpatrick volvió a citarse con un ídolo local en el hoyo 18. Y, como entonces, encontró un golpe memorable para decidir el torneo.
Un hierro 4 para la historia
En el desempate, con el público coreando “U-S-A! U-S-A!” y el viento soplando de cara, Fitzpatrick ejecutó un hierro 4 desde 204 yardas que rozó la perfección. Superó el bunker, rodó más allá de bandera y dejó la bola a poco más de cuatro metros para birdie. Un golpe “fuera de este mundo”, como él mismo lo definió. Scheffler, en cambio, falló en el momento clave. Su golpe con hierro 6 se quedó muy corto, a más de 30 metros del hoyo. Aunque firmó un approach brillante hasta dos metros y medio, ni siquiera tuvo opción de putt: Fitzpatrick embocó su birdie para sellar la victoria.
El estadounidense había forzado el desempate con una espectacular reacción final. A cuatro hoyos del final estaba a tres golpes, pero dos birdies consecutivos le metieron de lleno en la pelea. Cerró con 67 golpes (-4), mientras que Fitzpatrick, que había controlado el torneo durante toda la jornada, firmó 70 tras un costoso bogey en el 18 que abrió la puerta al playoff. Ambos terminaron empatados en -18 (268 golpes), tras una jornada en la que el inglés llegó a dominar con aparente solvencia. Había empezado con tres golpes de ventaja y birdies en dos de los tres primeros hoyos, sin permitir que nadie se acercara hasta el tramo final.
El ambiente no era sencillo. La grada, situada incluso dentro de calle en el 18 durante el final del torneo, no dejó de animar a Scheffler. Fitzpatrick, lejos de incomodarse, lo asumió con naturalidad: “Me encanta. La gente apoya a Scottie y eso es bueno para el golf. Pero no hay mejor sensación que salir victorioso en ese ambiente”, aseguró. Su celebración fue contenida, apenas un gesto llevándose el dedo a la oreja, en respuesta a una grada que terminó por rendirse ante su precisión. La victoria confirma el gran momento del inglés, que suma su segundo triunfo en el último mes tras imponerse también en el Valspar Championship. Con este resultado, alcanza su cuarto título en el PGA Tour y el decimotercero a nivel mundial, además de escalar hasta el número 3 del ranking mundial, el mejor de su carrera.
Por detrás, el surcoreano Si Woo Kim firmó 68 golpes para terminar en tercera posición en solitario. Para Fitzpatrick, el triunfo tiene un significado especial. De niño visitaba Hilton Head Island en vacaciones soñando con ganar algún día este torneo. Ahora ya lo ha hecho dos veces. “Significa muchísimo. Este era el torneo que más quería ganar cuando era joven. Ganar así, cara a cara con Scottie, lo hace aún más especial”, confesó.