La falta de sueño por las noches es uno de los principales síntomas de este síndrome, pues en vacaciones modificamos nuestros horarios, con lo que nos cuesta volver a acostarnos pronto para madrugar por la mañana. Esto conlleva a la fatiga, pues el cuerpo no descansa las horas que necesita, y por las mañanas nos encontramos peor que cuando nos acostamos. Evidentemente, esto puede pasarnos factura a la hora de conducir y es un riesgo que podemos evitar de forma sencilla.
En primer lugar, es recomendable darse una ducha antes de salir de casa y coger el coche para estar mucho más despejado para conducir y afrontar el resto del día. Pero si esto no es suficiente, se puede dar directamente al play. La música en el coche suele aportar una dosis de energía positiva para casi todos los conductores, así que escoger canciones pegadizas y que aporten energía, elevar el volumen hasta el nivel adecuado –no tan alto como para despistar- y tararear las canciones preferidas al volante. Seguro que el trayecto al trabajo inyecta la energía necesaria para afrontar la jornada.
Los dolores musculares son otros de los síntomas que pueden derivar del síndrome postvacacional y que pueden acabar afectando a nuestra conducción, por ello, en estos días es más imprescindible todavía adoptar una postura cómoda en el coche. En primer lugar, hay que ajustar correctamente el asiento. Ni muy cerca ni muy lejos. Lo importante es que los pies reposen sobre los pedales y que la distancia permita extender las piernas, para evitar que se contraigan y se carguen. Por otro lado, los brazos deben reposar también sobre el volante y no estar ni bloqueados ni flexionados, para evitar que la espalda se eche hacia delante. Lo principal es mantener una postura relajada con las piernas extendidas y el abdomen hacia dentro, sin levantar los hombros para no tener dolores cervicales.
Otro de los derivados de este síndrome son los mareos, fruto de esa mezcla de cansancio y dolores musculares y de cabeza. Al volante, esa sensación puede intensificarse por los movimientos, así que, lo más importante, es evitar la conducción brusca y las velocidades elevadas. Y el coche debe estar bien refrigerado, es decir, nada de calor dentro del vehículo. Hay que bajar las ventanillas y dejar que entre aire fresco. También es conveniente acompañar los trayectos y viajes de agua. Además, desde la plataforma europea se aconseja que es conveniente sentarse al volante con el estómago no muy lleno, pues después de un atracón, es más probable que haya mareos.
También pueden achacarse al síndrome postvacacional es el estrés y la irritabilidad, comportamientos que la conducción puede agravar, sobre todo en atascos y embotellamientos. Por ello, es mejor evitar las bebidas excitantes durante estos días. Se debe intentar sustituir el café por infusiones o té, que ayudan a no quedarse dormido pero tampoco estresan. En el caso de que el tráfico sea muy lento, conviene tomárselo con filosofía. Coger aire, respirar hondo, encender la radio o poner música son opciones para tener un viaje más relajado.
Además, las prisas no son buenas. Y menos al volante. Así que es mejor salir de casa o de la oficina con el tiempo suficiente para llegar a la hora prevista. Esto evitará sustos si se encuentra un atasco y, a la vez, evitará que los síntomas postvacacionales se agudicen. Además, es conveniente elaborar un horario con las actividades del día, en el que también debe haber un hueco para la dispersión y el ocio, no sólo para el negocio.