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Quirós y nosotros queremos más

Quirós y nosotros queremos más

Por Guillermo Salmerón
jueves 28 de mayo de 2009, 00:00h

El gaditano es ahora mismo una locomotora del Ave. Su velocidad de crucero sobrepasa los 300 por hora, igual que su driver que supera los 300 metros con una facilidad inusual aunque aquí, en la Real Sociedad Hípica Española, apenas tenga que sacarlo de la bolsa. “Hoy he sacado el driver tres veces y todavía me ha sobrado una”, decía el jueves.
 

Con Donald con -12 después de haber jugado por la mañana, Quirós sabía que era el último reclamo de este torneo para que el fin de semana pueda venir gente a disfrutar de este Madrid Masters que se ha quedado huérfano muy pronto.


Las caídas de García, de Jiménez y de Cañizares son importantes pero la de García es incluso dolorosa. Y lo es aún más al ver al castellonense ilusionado, con ganas de hacerlo bien, de salir de un bache por el que han pasado muchos jugadores, que se lo digan a Lara, a Garrido a Olazábal, a Van de Velde, a Lawrie, a Daly, a Els o a Woods.
 

 

Casi todos los grandes jugadores han pasado por momentos dantescos en sus carreras. Han tenido días en los que odiaban el golf, en los que hubieran preferido ser mineros en las grutas de gales que profesionales de postín odiando su trabajo.
 


Sergio, como todos ellos, tiene derecho a estar hastiado y hasta el gorro de su trabajo de su vida, de los viajes, de su mal juego, de no meter un putt y de tener que aguantar a todo el mundo preguntándole que le pasa o cuando va a terminar esta pesadilla.
 


El martes, con toda la naturalidad del mundo, quiso dejar claro lo que piensa y lo que le sucede. No está satisfecho con su juego, quiere arreglarlo y no sabe cuánto tiempo tardará en solucionarlo. Esperemos por su bien y por el del golf español que sea cuanto antes.
 


En cuanto al resto de la armada, poca cosa. Jiménez ya está en Málaga, Cañizares de camino a su siguiente cita, Gonzalo con el corte pasado, que es lo que quería, y Quirós robándonos el corazón casi en cada golpe. En vez de un BMW de 400 caballos le deberían de haber regalado uno de 800. Se merece eso y mucho más.
 

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