El LIV Golf vuelve a situarse en el centro del debate mundial justo cuando el circuito disputa sus dos primeras jornadas en México. Esta vez, el foco no está en el rendimiento de Jon Rahm, Sergio García o Bryson DeChambeau, sino en la sostenibilidad económica del proyecto y en el papel que jugará el PIF, el fondo soberano saudí que ha financiado la competición desde su nacimiento. La figura clave en este momento es Scott O’Neil, CEO del LIV, que en las últimas horas ha protagonizado un viaje relámpago a Nueva York que ha desatado todo tipo de especulaciones sobre el futuro inmediato del circuito.
La información que circula desde primera hora de la mañana apunta a que el PIF habría comunicado internamente su intención de reducir de forma significativa su aportación económica a partir de la próxima temporada. Desde 2022, el fondo ha invertido cerca de 5.300 millones de dólares en el desarrollo del LIV, una cifra que difícilmente se repetirá en los próximos años. La posibilidad de que el apoyo financiero se limite a la temporada 2026 —o incluso que se recorte antes de tiempo— ha obligado al circuito a activar un plan de contingencia que pasa por la búsqueda de nuevos patrocinadores, nuevas líneas de negocio y una reestructuración del modelo competitivo.
En plena retransmisión de TNT Sports, O’Neil trató de enviar un mensaje de tranquilidad, aunque sus palabras, lejos de disipar dudas, confirmaron que el LIV se encuentra en un momento decisivo. "Tenemos financiación garantizada para esta temporada, y a partir de ahí estamos trabajando como locos para construir un plan de negocio sólido", afirmó.
"Esto no es diferente a cualquier empresa respaldada por capital privado. El objetivo es crecer, diversificar ingresos y asegurar la sostenibilidad"
El CEO fue incluso más explícito al reconocer que el circuito deberá salir al mercado en busca de capital externo: "¿Tenemos que recaudar fondos? Probablemente. Así funciona este negocio", admitió. "Si seguimos en esta trayectoria de crecimiento, el LIV será un proyecto rentable durante mucho tiempo". Sus declaraciones, aunque optimistas, confirman que el circuito ya ha iniciado conversaciones con fondos privados, posibles compradores de equipos y nuevos socios comerciales.
Las últimas informaciones publicadas en las últimas cinco horas por medios estadounidenses y europeos coinciden en que el PIF habría trasladado a la dirección del LIV que su apoyo financiero no será ilimitado. Algunos reportes incluso sugieren que el repliegue podría adelantarse al verano, tras el LIV Michigan del 30 de agosto, lo que obligaría al circuito a acelerar la captación de nuevos inversores. En este contexto, el viaje de O’Neil a Nueva York ha sido interpretado como un movimiento estratégico para reunirse con potenciales socios. El propio CEO, sin embargo, trató de restar dramatismo: "Esta idea de reuniones secretas… vivo en Nueva York. Es fácil convocarme allí", comentó con cierta ironía.
Mientras tanto, los jugadores intentan mantener el foco en el torneo, aunque la incertidumbre es evidente. Jon Rahm, uno de los grandes fichajes del LIV, aseguró que no ha tenido tiempo de preocuparse por el futuro del circuito: "Todo ha pasado muy rápido. No tenía sentido perder tiempo pensando en ello", explicó tras su primera ronda en México. "Hasta que los responsables no nos digan algo, lo único que podemos hacer es jugar".
Sergio García, más prudente, evita pronunciarse públicamente sobre la situación, aunque en su entorno reconocen que la posibilidad de una reducción de premios o una reestructuración de equipos genera inquietud entre los veteranos del circuito. El castellonense, que vive un inicio de temporada irregular, sabe que cualquier cambio en el modelo podría afectar directamente a su futuro competitivo.
El caso de Bryson DeChambeau es aún más delicado. Su contrato expira en agosto y el estadounidense ya ha mostrado su frustración por diversos aspectos del circuito, incluido el estado del campo en México. Si el LIV no garantiza estabilidad económica, DeChambeau podría ser uno de los primeros en abandonar el proyecto.
A pesar de todo, O’Neil insiste en que el LIV no está en peligro. "Estamos muy entusiasmados con la posición en la que estamos", afirmó. "Hay cambios estructurales en camino y los equipos pueden ser una vía de crecimiento. Esto es una aventura, el viaje de una vida".
Por ahora, el LIV Golf México continúa su curso, pero el ruido de fondo es ensordecedor. El futuro del circuito —y con él el de figuras como Rahm, García y DeChambeau— dependerá de la capacidad de O’Neil para asegurar en las próximas semanas lo que el PIF ya no quiere sostener en solitario: un modelo sostenible que mantenga viva la mayor ruptura que ha vivido el golf moderno.









Si (
No(








