La tercera jornada del LIV Golf de Adelaida confirmó que la igualdad es la seña de identidad de esta segunda cita del circuito saudí en 2026, un torneo que, por ambiente, calidad de campo y nivel competitivo, se ha consolidado como el evento más destacado del calendario. La lucha por el liderato alcanzó un punto de máxima tensión con Bryson DeChambeau y Jon Rahm compartiendo la cabeza con un imponente -19, después de tres vueltas en las que ambos han mostrado un nivel sobresaliente y un dominio absoluto de un recorrido que premia la potencia, pero también la precisión en los segundos tiros. La batalla entre el capitán de los Crushers GC y el líder de Legion XIII promete un desenlace memorable, con dos jugadores que representan estilos muy distintos, pero que han coincidido en una semana de golf casi perfecto.
La vuelta de Jon Rahm fue un ejercicio de control emocional y madurez competitiva. El vizcaíno firmó un sólido -6, manteniendo un ritmo constante, sin errores graves y aprovechando cada oportunidad de birdie que se le presentó. Su juego largo volvió a ser una garantía, especialmente desde el tee, donde encontró calles con una regularidad que le permitió atacar banderas complicadas. El putt, que en la segunda jornada había sido decisivo con un espectacular -9, volvió a responder en los momentos clave. Rahm se mostró cómodo, confiado y con la sensación de que aún tiene margen para apretar más en la jornada final. Su consistencia en estas tres rondas lo sitúa como uno de los grandes favoritos a la victoria, en un torneo que podría marcar un punto de inflexión en su temporada dentro del LIV. Y para la guinda un espectacular eagle en el 17 que con el bogey de DeChambeau en el 17 y el par en el 18 dejaba las tablas en la clasificación final a falta de 18 hoyos.
En cuanto al resto de los españoles, la jornada dejó sensaciones variadas. Sergio García, capitán de los Fireballs GC, firmó un discreto -2 para situarse en -3 total. El castellonense no termina de encontrar la continuidad necesaria para pelear por los puestos altos, alternando buenos golpes con errores puntuales que le han impedido escalar posiciones. Aun así, su liderazgo dentro del equipo sigue siendo fundamental, especialmente para los jóvenes talentos que lo acompañan.
Entre ellos, David Puig volvió a mostrar su enorme potencial con una vuelta de -3 que lo deja en -4 total. El catalán está demostrando que puede competir de tú a tú con los mejores del circuito, combinando agresividad y una notable madurez táctica. Josele Ballester, por su parte, completó una ronda de -2 para situarse en -5, confirmando una progresión constante en su primera temporada completa en el LIV. Su capacidad para recuperarse tras momentos complicados habla de un carácter competitivo que encaja perfectamente en el formato del circuito.
El que tuvo una jornada más complicada fue Luis Masaveu, que con un +3 cayó hasta +2 total. El asturiano no logró encontrar ritmo en los greenes y pagó caro un par de errores desde el tee. Aun así, su aportación en días anteriores mantiene a los Fireballs en una posición razonable dentro de la clasificación por equipos.
Con todo por decidir, el LIV de Adelaida se encamina hacia un final vibrante. DeChambeau y Rahm encabezan un torneo que está ofreciendo un nivel altísimo y en el que cualquier detalle puede inclinar la balanza. El domingo promete emociones fuertes en Australia.