Andrea Pavan se encuentra hospitalizado en Sudáfrica, estable pero afrontando una recuperación larga tras el grave accidente sufrido en su alojamiento previo al Investec South African Open, donde cayó desde un tercer piso por el hueco de un ascensor cuyas puertas se abrieron sin que hubiera cabina.
El impacto le provocó lesiones severas en la espalda, con fracturas en varias vértebras, además de daños importantes en el hombro, lo que obligó a intervenirlo quirúrgicamente de urgencia. Desde el hospital Mediclinic, donde permanece ingresado, el golfista italiano explicó en un comunicado difundido por el DP World Tour que los últimos días han sido especialmente duros, aunque destacó la calidad de la atención médica recibida y el apoyo constante de jugadores, caddies y personal de los circuitos europeo y sudafricano, cuyas visitas y mensajes han sido un alivio emocional en un momento tan complicado.
El accidente, descrito como un suceso extraño y fortuito, fue relatado por Matt Van Zandt, excompañero de Pavan en la Universidad de Texas A&M, quien detalló que el jugador cayó al vacío cuando las puertas del ascensor se abrieron sin que la cabina estuviera presente. Van Zandt impulsó además una campaña de GoFundMe para ayudar a cubrir los elevados costes médicos y el prolongado periodo de hospitalización que se prevé. La iniciativa superó rápidamente los 40.000 dólares, con un objetivo de 100.000, y busca también apoyar a la esposa y los tres hijos de Pavan durante las semanas en las que el jugador deberá permanecer ingresado en Sudáfrica antes de poder regresar a su hogar en el área de Dallas.
Pavan, de 36 años, llegaba al torneo en un buen momento deportivo, con dos resultados entre los quince primeros en sus tres apariciones del año en el DP World Tour. Con dos victorias en su palmarés —la más reciente en el BMW International Open de 2019— y habiendo disputado tres torneos del PGA TOUR en 2025, incluido el US Open en Oakmont, el italiano afrontaba una temporada prometedora. Su trayectoria incluye además el título nacional universitario logrado con Texas A&M en 2009, junto a jugadores como Bronson Burgoon y Conrad Shindler. Ahora, sin embargo, su horizonte inmediato pasa por una rehabilitación larga y exigente, cuyo ritmo dependerá de la evolución de sus lesiones vertebrales y del hombro, aunque el propio jugador se muestra agradecido, animado y decidido a superar esta inesperada prueba.