La tercera vuelta de David Puig en el Dubai Desert Classic confirmó, una vez más, que el catalán atraviesa el momento más brillante de su joven carrera. Su 66 (-6), cimentado en un front nine impecable de 31 golpes, no solo le permitió mantenerse en la pelea por el título, sino que reforzó la sensación de que estamos ante una figura en plena ebullición. A falta de 18 hoyos, Puig se sitúa a cuatro golpes del estadounidense Patrick Reed, líder sólido pero no inalcanzable para un jugador que está compitiendo con una madurez impropia de su edad.
El arranque de Puig fue demoledor: birdies en los hoyos 3, 4 y 7, y un sensacional dos en el par 3 del 4, donde dejó claro que su control de los hierros está a un nivel altísimo. Sin errores en los nueve primeros, su 31 inicial marcó el tono de una jornada en la que volvió a mostrarse paciente, agresivo cuando tocaba y, sobre todo, tremendamente fiable desde el tee. En los segundos nueve, su 35 fue más sobrio, pero igualmente sólido, con birdies en el 13 y el 17 que compensaron la única fase de ligera contención del día.
Tras firmar su tarjeta, Puig reconoció que había sido “una vuelta muy completa, especialmente en los primeros hoyos, donde me sentí muy cómodo y pude aprovechar las oportunidades”. También subrayó que “el objetivo es seguir en esta línea y darme una opción real el domingo”.
Lo cierto es que opciones no le faltan. Campeón en el primer torneo de la temporada en Australia y tercero la semana pasada también en Dubai, Puig está encadenando actuaciones que hablan de una progresión meteórica. Su papel con los Fairballs de Sergio García en el LIV Golf le ha dado visibilidad, ritmo competitivo y una plataforma ideal para acelerar su crecimiento.
A sus 22 años, Puig se está convirtiendo en una de las figuras rutilantes del golf español y europeo. Su talento es evidente, su confianza crece torneo a torneo y, quizá lo más ilusionante, su margen de mejora sigue siendo enorme. Si mantiene esta tendencia, no tardará en consolidarse entre los grandes. Y en Dubai, una vez más, lo está demostrando.
En cuanto al resto de españoles en juego tras el corte del viernes, Alex del Rey es décimo noveno con -4; Ángel Ayora vigésimo séptimo con -3; Iván Cantero, trigésimo cuarto con -2; Ángel Hidalgo, cuadragésimo segundo con -1, mientras que con +1 y +2, respectivamente, acabaron Rafa Cabrera Bello y Manuel Elvira.
Por delante de él, el estadounidense Patrick Reed afrontará el domingo del Dubai Desert Classic como líder destacado y con una autoridad que ha ido construyendo golpe a golpe durante tres jornadas de enorme solidez. El estadounidense, uno de los nombres más reconocibles del LIV Golf, ha firmado vueltas de 69, 66 y 67 golpes para situarse en lo más alto de la clasificación gracias a un rendimiento tan consistente como agresivo cuando el campo lo ha permitido. Su 33 en los primeros nueve hoyos de la tercera vuelta, con un brillante dos en el par 3 del 7, volvió a demostrar que está leyendo el Majlis Course con una claridad que pocos han mostrado esta semana.
“Ha sido un día muy sólido. No he cometido grandes errores y he sabido mantenerme paciente cuando el campo se puso más exigente. En los primeros nueve hoyos encontré un buen ritmo y eso me permitió jugar con mucha confianza.”
El estadounidense destacó también su control emocional: “Cuando estás arriba en un torneo como este, lo importante es no precipitarse. He intentado centrarme en cada golpe, sin mirar demasiado el marcador. Sé que hay jugadores empujando fuerte por detrás, así que necesitaba una vuelta limpia.”
Reed, campeón del Masters y jugador acostumbrado a los grandes escenarios, está desplegando en Dubai ese perfil competitivo que le ha acompañado durante toda su carrera: precisión desde el tee, un juego de hierros afilado y, sobre todo, una capacidad para salvar situaciones comprometidas que marca diferencias en torneos de este calibre. Su 34 en los segundos nueve hoyos del sábado, sin errores y con un control absoluto del ritmo de vuelta, consolidó un liderato que ahora le otorga un favoritismo evidente.
Con su experiencia, su capacidad para manejar la presión y el impulso competitivo que ha encontrado en el LIV, Reed se presenta como el rival a batir. Si mantiene la línea mostrada hasta ahora, obligará a todos —incluido un inspirado David Puig— a rozar la perfección para arrebatarle un título que, a día de hoy, parece muy encaminado hacia sus manos.
Empatados en la segunda plaza, con nueve bajo par, tendrán también sus opciones el inglés Andy Sullivan y el noruego Viktor Hovland, mientras que Jorge Campillo partirá desde la séptima posición con siete bajo par. Hoy el extremeño terminó con una buena vuelta de 66 golpes y este domingo necesitará algo parecido si quiere tener las mínimas posibilidades no solo de ganar el torneo, sino de optar a un Top-3 que le colocaría dentro de los 10 primeros de la Race to Dubai tras esta primera cita de las Rolex Series.
La gran decepción del torneo está siendo, sin duda, el norirlandés Rory McIlroy, que tras no ganar la semana pasada partía como el principal favorito en este primer Rolex Series del año. Sin embargo, el número dos del mundo terminó hoy con una discreta vuelta de 71 golpes para situarse vigésimo séptimo con -3, muy lejos no ya de la victoria sino de un Top-ten al que podría optar si mañana rinde a su mejor nivel.