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Masters de Augusta

Rory McIlroy (-11) pierde sus seis golpes de ventaja

Rory McIlroy (-11) pierde sus seis golpes de ventaja

domingo 12 de abril de 2026, 06:37h
Actualizado el: 12 de abril de 2026, 20:06h

El sábado en Augusta National Golf Club dejó de ser una simple antesala del domingo para convertirse en un torbellino que dinamitó el torneo. El Masters entró en ebullición, en una jornada de giros constantes, golpes imposibles y errores humanos que recordaron por qué este escenario sigue siendo el gran juez del golf mundial.

Al frente del vendaval, Rory McIlroy, que llegó al día con una ventaja que parecía definitiva, jamás nadie se presentó en una tercera jornada con seis golpes de ventaja, terminó atrapado en su propia montaña rusa. El norirlandés pasó de la autoridad al vértigo, de dominar el campo a sufrirlo, en un ejercicio de riesgo continuo desde el tee. Su apuesta agresiva —drives desatados buscando acortar el campo— le dio tanto alas como heridas.

El inicio ya avisó: bogey en el 1 y señales de que el margen podía evaporarse. Sin embargo, McIlroy respondió con fogonazos de genio, como el birdie en el 3 tras alcanzar el green desde la salida. Pero Augusta siempre cobra peaje, y el precio llegó en el lugar de siempre.

El Amen Corner dicta sentencia

El tramo del Amen Corner volvió a escribir su capítulo de drama. McIlroy sobrevivió al 11 tras un rebote providencial, pero el segundo golpe acabó en el agua: doble bogey. Apenas unos minutos después, otro error en el 12 completaba una secuencia devastadora. Tres golpes perdidos en un suspiro que hicieron temblar el liderato.

Mientras tanto, el torneo se incendiaba por detrás. El número uno del mundo, Scottie Scheffler, firmó la mejor tarjeta del día con 65 golpes. Su remontada fue silenciosa pero implacable, recortando distancias hasta meterse de lleno en la pelea.

A su lado emergió con fuerza Cameron Young, que igualó ese 65 con una exhibición de birdies. El estadounidense llegó incluso a sentarse en el liderato en la casa club, dejando claro que el Masters ya no pertenecía a nadie. Pero este sábado no entendía de lógica lineal.

McIlroy, entre el abismo y la reacción

Cuando todo parecía desmoronarse, McIlroy volvió a sacar el martillo. Dos birdies consecutivos en el 14 y el 15, a base de potencia bruta, le devolvieron el mando. Augusta le castigaba… pero también le ofrecía redención.

El final, sin embargo, volvió a dejar dudas: fallo desde el tee en el 17, bogey y cierre conservador en el 18. Suficiente, eso sí, para terminar compartiendo el liderato con Young.

La jornada tuvo de todo. Shane Lowry firmó uno de los momentos del torneo con un hoyo en uno en el 6, un destello de magia que añadió más épica a un día ya cargado de electricidad. También se mantienen al acecho nombres como Sam Burns, Justin Rose o Jason Day, todos dentro de una distancia asumible en un campo que no concede tregua.

Rahm y Sergio, sin opciones

Lejos de la batalla principal, los españoles cerraron un sábado gris. Jon Rahm terminó con sensaciones encontradas, atrapado en la frustración de no encontrar respuestas a su juego, mientras que Sergio García volvió a tropezar en el 17, repitiendo un doble bogey que resumió su semana.

Ambos partirán juntos el domingo, demasiado lejos de una pelea que ya es cosa de otros.

El Masters se ha abierto de par en par. Lo que parecía un monólogo se ha convertido en una batalla coral. McIlroy sigue arriba, pero ya no impone; Young aprieta, Scheffler acecha y Augusta espera.Porque aquí, más que en ningún otro sitio, el domingo no se juega… se sobrevive.

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