El Sony Open bajó el telón a sus 61 años de historia con una última jornada vibrante en Waialae que coronó al estadounidense Chris Gotterup como campeón con un total de –16 y una vuelta final de 64 golpes que confirmó su autoridad en el arranque de la nueva temporada del PGA Tour. El triunfo, trabajado desde la paciencia y rematado con tres birdies decisivos en los nueve segundos, lo impulsa además al número uno de la FedEx Cup y lo sitúa ya en el puesto 17 del ranking mundial, un salto notable si se recuerda que hace apenas un año abandonaba este mismo torneo como número 195 del mundo.
Gotterup, que suma así su tercera temporada consecutiva con victoria, volvió a exhibir la mezcla de potencia y temple que lo ha convertido en uno de los nombres emergentes del golf estadounidense. Su domingo fue un ejercicio de control emocional y precisión en los momentos clave. “Sentí que esta semana estaba en un buen estado mental, simplemente feliz de estar aquí”, explicó tras recoger el trofeo. “Sentí que tenía el control de mi cabeza, que es lo más importante. Conduje la bola de maravilla e hice los putts cuando había que hacerlos”. Su birdie en el 12 desde seis metros, otro aún más largo en el 13 —el hoyo más exigente del campo— y un golpe de salida perfecto en el par 3 del 17 para dejarse una opción franca de birdie terminaron de sentenciar un torneo que había llegado muy abierto al tramo final.
La jornada comenzó con Davis Riley al frente, dos golpes por delante, y con la sensación de que podía ser su día. Pero el estadounidense se desmoronó en apenas tres hoyos: bogeys de tres putts en el 6 y el 7 y un golpe de salida descontrolado hacia los árboles en el 8 que derivó en un doble bogey. Pasó de liderar por dos a verse tres golpes por detrás, un golpe emocional del que ya no logró recuperarse. Ese desplome abrió la puerta a un abanico de perseguidores, pero ninguno pudo sostener el ritmo que impuso Gotterup en los hoyos decisivos.
Ryan Gerard fue el que más cerca estuvo de inquietarlo. Firmó un excelente 65 con birdies en los dos últimos hoyos para terminar en solitario en la segunda posición con –14. Su final de 2024, con un viaje a Mauricio que le permitió entrar en el top 50 y asegurarse su primer Masters, ha tenido continuidad en Hawái, donde vuelve a situarse cerca del top 30 mundial. Patrick Rodgers, por su parte, volvió a rozar su primera victoria en el PGA Tour. Entregó un 65 final para acabar tercero con –13, aunque su falta de acierto en los nueve segundos le impidió pelear por algo más.
El top‑10 lo completaron Robert MacIntyre y Jacob Bridgeman, empatados en la cuarta plaza con –12 tras sendas vueltas de 63 y 64 golpes, y un nutrido grupo en la sexta posición con –11: Daniel Berger, Taylor Pendrith, Lee Hodges, Davis Riley y Harry Hall. Todos ellos protagonizaron un cierre intenso, especialmente Berger y Pendrith, que firmaron 64 golpes para escalar posiciones en la clasificación.
Más allá de la lucha por el título, uno de los grandes focos de atención de la semana fue la presencia de Vijay Singh. El fidjiano, a sus 62 años, regresó al PGA Tour con una actuación que despertó admiración y nostalgia. Aunque no estuvo en la pelea por los primeros puestos, su sola presencia, su ritmo competitivo y su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel fueron celebrados por público y jugadores. Singh encara ahora una nueva temporada en el Champions Tour, pero su paso por Waialae fue un recordatorio de su vigencia, de su ética de trabajo y de su condición de leyenda del golf.
El Sony Open se despidió así con un campeón joven, un top‑10 repleto de talento emergente y la presencia simbólica de una figura histórica como Singh. Un cierre perfecto para un torneo que durante más de seis décadas formó parte esencial del calendario del PGA Tour y que, en su última edición, entregó una historia a la altura de su legado. Gotterup, líder de la FedEx Cup, abre el año con un triunfo que puede marcar un antes y un después en su carrera, mientras el circuito mira ya hacia los próximos desafíos con la sensación de que la temporada ha arrancado con fuerza, emoción y un nuevo nombre propio al que seguir muy de cerca.
Esta semana, el PGA Tour afronta esta semana su segunda parada del año con la disputa del The American Express, un torneo siempre particular por su formato de tres campos y corte tras 54 hoyos, y que este año adquiere un brillo especial con el debut de Scottie Scheffler, actual número uno del mundo. El texano inicia su temporada con el objetivo de mantener el liderato del ranking y prolongar la regularidad que lo ha convertido en la referencia del golf mundial durante los dos últimos años. Scheffler llega a La Quinta tras un 2024 impecable, sustentado en su solidez desde el tee y un juego de hierros que sigue siendo el mejor del circuito. El torneo reunirá además a un nutrido grupo de aspirantes que buscarán aprovechar el arranque de curso para sumar puntos valiosos en la FedEx Cup, pero todas las miradas estarán puestas en Scheffler y en cómo arranca su nueva campaña.