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Opinión

Carmela Fernández Piera
Carmela Fernández Piera

Una Ryder llena de pasión e ilusión

martes 16 de septiembre de 2014, 23:12h
Si a 8 de los jugadores del equipo europeo que la próxima semana compiten en la Ryder Cup, hace unos años, cuando jugaban el Challenge Tour les dicen que en el 2014 formarían parte del equipo europeo de la Ryder Cup, probablemente no se lo creerían, y lo habrían firmado.

Incluso el Capitán. McGinley, Bjorn, Poulter, Rose, Stenson, Kaymer, Gallacher, Donaldson y Dubuisson harán realidad su sieño la semana que viene en Gleneagles, Escocia, y serán un ejemplo para todos los chavales que están dando, en circuitos como el Challenge Tour, los pasos hacia la victoria. Una victoria en la que, un año más, tenemos puesta toda la ilusión.

Si en la pasada edición estábamos en minoría absoluta, con mucho novato en el equipo y sin dominar en el panorama mundial, y Olazábal llevó a su equipo al triunfo, esta vez, que ha dado la vuelta a la tortilla, con aún más aplomo. Los miembros del equipo europeo ocupan los primeros puestos del ranking mundial y hay que bajar hasta la sexta posición para encontrar a un americano, A Bubba Watson, quien asegura que ahora mismo lo que más ilusión le haría, por encima de la FedEx y de cualquier otro Grande, sería ganar la Ryder Cup, claro, que eso se puede decir con un poquito más de facilidad cuanto ya tienes dos chaquetas verdes.

Los norteamericanos han demostrado que la Ryder se les escapa de las manos simplemente porque no han sabido trabajar en equipo, cosa que los europeos han bordado y nos hacen sentirnos aún más orgullosos de ellos. Pero es cierto que en la pasada edición, con la maestría de todos y cada uno de sus miembros y, sobre todo, la magnífica estrategia de su capitán, José Mª Olazábal inspirado por Seve, se les escapó una Ryder que era suya, que iban dominando y encima en su territorio. Por eso la próxima semana vienen dispuestos a quitarse esa espina y llevarse la tan ansiada copa Ryder de vuelta a América.

Pero una Ryder es una Ryder, nunca se sabe lo que puede pasar. Y eso es lo que le hace aún más apasionante y emocionante. Hasta el último día nadie cantará victoria.

Pasión e ilusión no le va a faltar a nadie, ni a ellos, ni a nosotros. 

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