Woods, que ha ganado a lo largo de su carrera cuatro Memorials, tenía muchas ganas de poder jugar la cita que anualmente organiza el jugador que más Majors tiene en su carrera y uno de los objetivos personales de Tiger Woods en su carrera por ser el mejor jugador de golf del mundo.
Sin embargo, las cosas no están bien para un Tiger Woods que hace apenas unos días, el viernes pasado concretamente, hablaba directamente con Jack Nicklaus para comentarle la imposibilidad absoluta de jugar su torneo. “He intentado todo para ver si podía venir a jugar, pero no puedo. Todavía estoy cojeando -dijo Tiger-, y no sé ni siquiera si voy a poder jugar el US Open”.
Su rodilla izquierda todavía está resentida por el dolor de la lesión que hizo que se retirara después de jugar nueve hoyos en el The Players Championship y su tendón de Aquiles sigue inflamado, con lo que sus posibilidades de jugar esta semana eran nulas y todavía hay serias dudas de que pueda jugar el US Open.
En su rueda de prensa, Nicklaus dijo que “no sé el alcance de la gravedad de la lesión de Woods” y , preguntado por la posibilidad de batir su récord de 18 Majors, contestó que “los records están para batirlos”.
Nicklaus aseguró también que deseaba “la rápida recuperación de Tiger” y que en su opinión “el ex número uno del mundo terminaría jugando el US Open”. Tiempo al tiempo. De momento, Tiger sigue recuperándose de una lesión que podría ser algo más grave de lo que a simple vista parece.