La tercera jornada del Masters de Augusta dejó a Jon Rahm exactamente donde no quería estar: atrapado en un bucle competitivo del que no consiguió salir. Su vuelta de 74 golpes (+2), idéntica en errores estructurales a las dos anteriores, lo dejó en +5 total, sin opciones de pelear por los puestos nobles y, lo que es más preocupante, sin señales claras de recuperación en su juego.
Una vuelta que empezó prometiendo más
El arranque fue, de hecho, lo mejor del día. Birdie al 1 tras un gran segundo golpe y un putt firme que lo situó en -1, seguido de un tramo sólido hasta el 4, donde mantenía el -2 gracias a un birdie en el 3. En ese momento parecía que el campeón defensor encontraba por fin ritmo, línea y confianza.
Pero Augusta no perdona, y el error volvió a aparecer en el 5, un hoyo que ha sido un quebradero de cabeza toda la semana. El bogey lo devolvió a -1, y aunque cerró los nueve primeros con un correcto 35 (-1), la sensación era que el vasco seguía jugando demasiado a la defensiva, sin la agresividad controlada que lo caracteriza.
El Amen Corner, otra vez sin premio
El Amen Corner volvió a ser un territorio neutro para Rahm, cuando históricamente ha sido un punto de inflexión positivo. Par al 11, par al 12 y par al 13, pero sin opciones reales de birdie. En un día donde necesitaba atacar, Rahm no encontró líneas de bandera ni precisión con los hierros.
El bogey en el 14 lo devolvió al +1, y aunque el par en el 15 evitó un daño mayor, el tramo final confirmó la tendencia: falta de control con el drive, demasiados segundos golpes desde posiciones incómodas y un putter que no compensó.
Un cierre sin chispa
El bogey en el 18 selló un 38 (+2) en los segundos nueve hoyos y un total de 73 golpes, que en realidad se traduce en una vuelta plana, sin momentos de impulso y con errores repetidos: mala colocación desde el tee, dificultades para dejarse opciones claras y un green reading que no ha terminado de encajar en toda la semana.
Tras la ronda, Rahm reconoció que “no estoy encontrando sensaciones, y Augusta te exige estar perfecto en cada golpe”, subrayando que “cuando no tienes control desde el tee, todo se complica mucho más de lo que parece”.
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