En Palm Beach Gardens (Florida), el domingo dejó una de esas jornadas que explican por qué el PGA National es uno de los campos más traicioneros del calendario. Nico Echavarría no cometió ni un solo bogey en todo el fin de semana. Shane Lowry, en cambio, lo tenía todo bajo control… hasta que el 'trampa del oso' dictó sentencia. El colombiano firmó una tarjeta final de 66 golpes (-5) para un total de 17 bajo par (267) y conquistar el Cognizant Classic con dos golpes de ventaja sobre Lowry (69), Austin Smotherman (69) y Taylor Moore (68). A falta de tres hoyos marchaba tres impactos por detrás, pero el desenlace fue un giro brutal de guion. "A veces necesitas que la suerte esté de tu lado”, reconoció Echavarría. Y la tuvo.
El derrumbe de Lowry
Lowry estaba lanzado. Había embocado un chip para birdie en el hoyo 9 y encadenado una racha de cinco bajo par en cinco hoyos. Llegó al 16, primer hoyo del la temida 'trampa del oso', con tres golpes de ventaja sobre Echavarría. El torneo parecía encarrilado. Pero el par 4 del 16 abrió la herida: hierro largo desviado a la derecha y al agua. Tras el dropaje, dejó su cuarto golpe en el bunker de green y salvó el doble bogey con un putt de metro y medio que reducía la ventaja a uno. Mientras tanto, Echavarría atacaba el 17, un par 3 decisivo. Dejó la bola a tres metros y embocó el birdie que le colocaba colíder, celebrándolo con un puñetazo al aire.
"I've never won in front of my four-year old...I only wanted it for her today."
Lowry, todavía conmocionado, volvió a fallar en el 17. Otro golpe corto y a la derecha, otra bola al agua, otro doble bogey. En cuestión de minutos, el torneo cambió de manos. El irlandés necesitaba un milagro en el 18, pero su salida de bunker desde casi 30 metros no encontró el hoyo. Echavarría, observando el final desde la carpa de entrega de tarjetas, supo que el título ya era suyo. Para Lowry, el desenlace fue especialmente cruel. En los últimos cinco años ha terminado siempre entre los once primeros en PGA National sin lograr la victoria. Había sido segundo en 2022 y llegó líder a la jornada final en 2024 antes de ceder. Esta vez, sobre el papel, fue su mejor resultado en el campo… pero probablemente el más doloroso. Para Echavarría, de 31 años, supone su tercer título en el PGA Tour y el primero en suelo estadounidense. Además, el triunfo le otorga una segunda invitación al Masters de Augusta y el mayor cheque de su carrera: 1,728 millones de dólares, superando incluso lo que ganó en Japón en 2024.
Apuntes del domingo
La jornada dejó otras historias llamativas. Brooks Koepka, que compartió las cuatro rondas con Ben Silverman, cerró con 65 golpes para terminar noveno, su mejor resultado desde su regreso al PGA Tour. Ambos embocaron desde el bunker en el hoyo 14, en una curiosa coincidencia. Además, Max McGreevy firmó un albatros en el par 5 del hoyo 3, el primero registrado en los 20 años del torneo en PGA National. Pero nada eclipsó el drama de la 'trampa del oso'. Allí donde tantos torneos se deciden, esta vez la diferencia fue simple y contundente: Echavarría resistió sin errores. Lowry no pudo sobrevivir a la trampa.