Justin Rose ofreció este sábado en Torrey Pines una exhibición de control y autoridad que recordó a las grandes actuaciones de Tiger Woods en este mismo escenario. El inglés amplió su ventaja hasta los seis golpes tras la tercera jornada del Farmers Insurance Open, firmando un sólido 68 (-4) que dejó al resto del campo con la sensación de que el torneo está prácticamente decidido.
Rose llegó a mandar por ocho golpes en algunos momentos del día, una renta que no se veía a 54 hoyos en este torneo desde que Woods liderara por ocho en 2008. Aunque algunos errores en la segunda mitad del recorrido frenaron su escapada, el inglés cerró la jornada con -21 (195), rompiendo por tres golpes el récord del torneo a 54 hoyos, que él mismo compartía con Kyle Stanley, Woods y Woody Blackburn.
“Estoy disfrutando mucho del campo esta semana y quiero seguir haciéndolo. Ha sido otra gran vuelta, con buen tiempo, en un campo espectacular”, explicó Rose, que arrancó el día con cuatro golpes de ventaja y se despegó definitivamente con una secuencia sublime de tres birdies consecutivos en la primera vuelta: pitching wedge al hoyo 5, wood 7 al par 5 del 6 y un extraordinario hierro 9 por encima de un árbol en el 7, dejando la bola a poco más de un metro del hoyo.
El hoyo 7 fue precisamente el que terminó de convencer a Joel Dahmen, uno de sus perseguidores, de que la victoria estaba prácticamente decidida. “Ese golpe no lo intentas ni en una vuelta de prácticas, y menos un sábado con seis o siete golpes de ventaja. En ese momento pensé: ‘vale, ya has ganado’”, reconoció el estadounidense.
A pesar de la amplia ventaja, Rose no da nada por sentado. Veterano de mil batallas, recordó cómo Dustin Johnson dejó escapar una renta de seis golpes en el HSBC Champions de 2017. “Aquí no hay lugar para la complacencia. El golf siempre exige respeto. Mañana hay que salir concentrado y jugar bien”, advirtió.
Por detrás, Dahmen entregó una vuelta de 68 que lo mantiene segundo, a seis golpes, liderando el denominado B-flight. “Mi única esperanza es que no ponga el despertador o empiece a mandar bolas al rough”, ironizó. Para el estadounidense, la semana es clave: llega con estatus condicional tras quedarse fuera del top 100 de la FedEx Cup y solo pudo disputar el torneo gracias al field ampliado por los dos recorridos. Un buen domingo podría cambiar su rumbo en la temporada.
En cuanto a Brooks Koepka, su regreso al PGA Tour vivió una jornada frustrante. Jugó sólido de tee a green, pero los putts cortos le condenaron: seis fallados dentro de metro y medio, incluidos errores que transformaron un par en doble bogey y un birdie en bogey. Su 73 reflejó el eterno problema con los greens de poa annua. “Nunca me he sentido cómodo en esta hierba. Fallas un par y pierdes toda la confianza”, reconoció.
A sus 45 años, Rose fue el jugador más veterano del equipo europeo campeón de la Ryder Cup, y no esconde que su ambición pasa por jugar la edición de 2027. Un triunfo este domingo podría impulsarle hasta el número 4 del ranking mundial.
“Ahora mismo Justin es realmente muy bueno jugando al golf”, sentenció Dahmen. Y en Torrey Pines, a falta de una jornada, nadie parece capaz de discutirlo.