La tercera jornada del The Open Championship volvió a dejar a Eugenio Chacarra en una zona de indefinición competitiva: lejos del brillo que necesita para escalar posiciones, pero aún con margen para construir un domingo que cambie por completo el tono de su semana en Royal Birkdale. El madrileño firmó una tarjeta de 71 golpes (+1), una vuelta irregular marcada por un tramo inicial muy sólido y un regreso final que le restó el impulso que había logrado generar en los primeros nueve hoyos.
El arranque de Eugenio Chacarra fue, de hecho, lo mejor de su día. Con un 31 en los primeros nueve hoyos, el español mostró la versión más afinada de su juego: precisión desde el tee, control en los hierros y una actitud firme en los greenes que le permitió aprovechar las oportunidades. El birdie en el hoyo 7 y, sobre todo, el magnífico 2 en el hoyo 7 y el control en los pares tres, dibujaron un escenario prometedor para una vuelta que podía haber sido el punto de inflexión de su torneo.
Sin embargo, el recorrido de vuelta volvió a ponerle freno. El 40 en los segundos nueve hoyos refleja una serie de errores que le impidieron mantener el ritmo. El bogey en el 13, el doble bogey en el 15 y otro tropiezo en el 18 terminaron por neutralizar todo lo ganado en la primera mitad del día. Royal Birkdale no perdona, y en una jornada donde el viento volvió a ser protagonista, cada pequeño desajuste se convirtió en un golpe de más que pesó en la clasificación.
Aun así, Eugenio Chacarra sigue vivo en el torneo. Su posición en la tabla, aunque lejos de los puestos de privilegio, le permite encarar el domingo con opciones reales de mejorar. El corte ya está superado y, con una vuelta final sólida, puede escalar varias posiciones y cerrar el torneo con una nota positiva. Su capacidad para generar birdies —demostrada hoy en los primeros nueve— será clave para aspirar a un top‑30 que, aunque exigente, no es inalcanzable.
En el contexto de su temporada en el DP World Tour, este Open encaja en una línea de rendimiento estable pero aún sin ese golpe de autoridad que marque un salto cualitativo. El madrileño ha mostrado consistencia, presencia en los grandes torneos y una madurez creciente, pero le falta todavía esa semana redonda que confirme su evolución. El domingo en Royal Birkdale es una oportunidad perfecta para dar ese paso adelante.
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