El Truist Championship llegará a su jornada decisiva convertido en un auténtico festival ofensivo en Quail Hollow. Y buena parte de la culpa la tiene el estado de gracia de Cameron Young, que volvió a firmar una exhibición este sábado y estuvo muy cerca de pulverizar el récord del campo establecido por Rory McIlroy.
El estadounidense, uno de los jugadores más en forma del PGA TOUR, entregó una espectacular tarjeta de 63 golpes (-8) para colocarse a solo dos impactos del líder, el inglés Alex Fitzpatrick, que manda con 14 bajo par tras 54 hoyos. Young, vencedor la semana pasada del Cadillac Championship en Doral por seis golpes de diferencia, llegó a colocarse con opciones reales de superar el histórico 61 (-10) firmado por McIlroy en 2015. Necesitaba terminar los dos últimos hoyos en dos bajo el par, pero el récord acabó escapándosele por detalles mínimos.
En el 17, su putt de birdie se detuvo a escasos centímetros del hoyo. Y en el 18, una salida desviada terminó entre las agujas de pino detrás de un árbol, obligándole a jugar de forma conservadora y firmando su único bogey del día. “Sabía que el récord era diez bajo par y sabía que iba con nueve”, reconoció Young. “Pero sinceramente no estaba pensando en eso. Solo quería seguir pegando buenos golpes”. Hasta ese momento, la vuelta del estadounidense había sido una auténtica demostración de poderío. El momento más espectacular llegó en el hoyo 7, cuando desde un bunker de calle y a más de 215 metros de bandera dejó la bola dada para eagle. A partir de ahí enlazó birdies en seis de los siguientes nueve hoyos para incendiar la clasificación.
Sin embargo, el liderato sigue perteneciendo a una de las grandes sorpresas del torneo: Alex Fitzpatrick. El hermano pequeño de Matt Fitzpatrick, campeón del US Open y actual número cuatro del mundo, continúa viviendo una semana de ensueño. Alex, que consiguió la tarjeta del PGA TOUR hace apenas dos semanas tras ganar el Zurich Classic junto a su hermano, firmó otra vuelta magnífica de 64 golpes (-7) para alcanzar el liderato en solitario. El inglés reaccionó de inmediato tras cometer su único bogey del día y respondió con un birdie decisivo en el par 3 del 17. “Él ya ha conseguido todo lo que yo sueño lograr”, explicó Alex Fitzpatrick sobre su hermano. “Majors, Ryder Cup… Haber vivido todo eso de cerca me ha ayudado muchísimo a entender qué hace falta para competir a este nivel”.
La otra gran irrupción del torneo lleva nombre noruego. Kristoffer Reitan, también debutante esta temporada, cerró con cuatro birdies en los últimos seis hoyos para colocarse segundo a solo un golpe del liderato. El joven escandinavo ya había dejado detalles interesantes en el Masters de Augusta y ahora afrontará su primer gran domingo con opciones reales en el PGA TOUR. “Solo tener la oportunidad de estar arriba un domingo en mi temporada rookie ya es increíble”, confesó Reitan.
Más atrás quedaron jugadores importantes como Nicolai Højgaard y el surcoreano Sungjae Im, ambos a cuatro golpes. Especialmente doloroso fue el final de jornada para Im, líder tras la segunda ronda, que se desinfló en los últimos hoyos con varios errores, incluido un golpe surrealista desde bunker en el 15 donde la bola golpeó una grada y regresó prácticamente al mismo lugar.
Tampoco lograron acercarse del todo Justin Thomas, J.J. Spaun y Tommy Fleetwood, que arrancarán el domingo a cinco golpes de la cabeza.
La gran decepción del día fue Rory McIlroy. El vigente campeón del Masters y cuatro veces ganador en Quail Hollow arrancó con birdie y parecía dispuesto a remontar posiciones, pero acabó protagonizando un derrumbe inesperado.
El norirlandés no volvió a hacer birdie hasta el hoyo 15 y acumuló seis bogeys por el camino para entregar una dolorosa tarjeta de 75 golpes que le deja completamente fuera de la pelea, a trece impactos del liderato.
Ahora toda la atención se centra en el duelo entre el joven líder inglés y el hombre más caliente del circuito. Porque Cameron Young, ganador de tres de sus últimas catorce salidas y ya número tres del mundo, llega lanzado al domingo. “Estoy jugando realmente bien”, resumió el estadounidense. “No tengo demasiadas cosas en la cabeza y eso es algo muy bueno. Solo pienso en golpes y en ejecutarlos”.