El regreso del Genesis Invitational a Riviera trae consigo uno de los mejores planteles del año, con grupos estelares que concentrarán la atención desde el jueves. Entre los focos principales estará el emparejamiento formado por Rory McIlroy, Tommy Fleetwood y Collin Morikawa, un trío que mezcla presente brillante y ambición renovada. McIlroy llega con la intención de mejorar su historial en Riviera, mientras que Morikawa aterriza en Los Ángeles con la moral disparada tras romper su sequía de victorias la semana pasada. Fleetwood, sólido y en forma, completa un grupo que promete espectáculo desde el primer golpe.
Otro de los grandes atractivos será el dúo formado por el número uno del mundo, Scottie Scheffler, junto a Xander Schauffele y Si Woo Kim. Scheffler encadena resultados sobresalientes y busca prolongar su racha de top‑10 en un campo donde siempre rinde. Schauffele, pese a un inicio de curso discreto, conoce bien Riviera y suele crecer en este escenario, mientras que Kim tratará de recuperar el impulso perdido en Pebble Beach.
El defensor del título, Ludvig Åberg, compartirá salida con Hideki Matsuyama, último ganador en Riviera, y J.J. Spaun, en un grupo cargado de historia reciente y con dos campeones capaces de desatar golf del más alto nivel en cualquier momento.

Pero este año todo pasa por el centenario del Genesis Invitational que llega este año envuelto en un aura especial, no solo por la efeméride, sino porque el torneo vuelve a situarse como uno de los grandes pilares del calendario del PGA TOUR, convertido en el segundo evento asignado de la temporada y reuniendo de jueves a domingo a una constelación de estrellas que solo un escenario como el Riviera Country Club es capaz de convocar. El club angelino, escondido en una hondonada de Pacific Palisades y con un acceso tan discreto que casi pasa desapercibido, celebra cien años desde que un grupo de socios del Los Angeles Athletic Club decidió crear “el mejor campo que el dinero pudiera comprar”, un empeño que cristalizó en una obra maestra del arquitecto George C. Thomas Jr.. Como recuerda el texto original, “You have arrived somewhere special”, una frase que resume a la perfección la sensación de cruzar sus puertas.
El nacimiento del campo fue un acto de ambición pura. Los impulsores del proyecto adquirieron el terreno a un precio sorprendentemente bajo para la época y encargaron a Thomas un diseño que no escatimara en recursos. El resultado fue un recorrido que pronto se ganó la admiración de jugadores, arquitectos y aficionados. El propio Alister Mackenzie llegó a afirmar que el diseño era “as nearly perfect as a man could make it”. Desde su apertura en 1927, Riviera se convirtió en refugio de estrellas de Hollywood y en un laboratorio competitivo donde se forjó parte de la historia del golf estadounidense.
El torneo, nacido como Los Angeles Open, encontró en Riviera su hogar natural. Tras varias ediciones intermitentes, el evento regresó de forma estable en 1973 y desde entonces ha sido escenario de episodios memorables. La llamada “Golden Era” del torneo, entre mediados de los años cuarenta y principios de los cincuenta, dejó un rastro de campeones legendarios: Sam Snead, Byron Nelson, Lloyd Mangrum y, sobre todo, Ben Hogan, cuyo idilio con el campo fue tal que Riviera pasó a ser conocida como “Hogan’s Alley”. El duelo entre Hogan y Snead en 1950, con un playoff retrasado una semana por la lluvia y un regreso épico del texano tras su accidente de tráfico, permanece como uno de los capítulos más dramáticos del golf profesional.
Con el paso de las décadas, Riviera ha demostrado una capacidad única para mantenerse vigente. Sus casi 7.400 yardas actuales no han alterado la esencia del diseño original, que sigue desafiando a los mejores del mundo con hoyos icónicos como el par 3 del 6, con su famoso bunker central, o el corto pero endiablado par 4 del 10. Renovaciones puntuales a cargo de Bill Coore, Ben Crenshaw y Tom Fazio han respetado la filosofía de Thomas, preservando la identidad del campo sin renunciar a las exigencias del golf moderno.
El torneo también ha evolucionado, especialmente desde que Tiger Woods y su fundación asumieron el papel de anfitriones. Woods debutó aquí como amateur en 1992 y, aunque nunca logró ganar en Riviera, su vínculo con el evento ha contribuido a elevar su prestigio. En los últimos años, campeones como Adam Scott, Max Homa, Jon Rahm -que ganó en 2023- o Hideki Matsuyama han añadido nuevas páginas a la historia del torneo. La victoria de Matsuyama en 2024, con un 62 final inolvidable, confirmó que Riviera sigue siendo un escenario donde la grandeza encuentra su eco.
Este año, el Genesis Invitational reunirá a los mejores jugadores del planeta, atraídos por la tradición, el desafío competitivo y el magnetismo de un campo que combina historia, arquitectura y espectáculo como pocos. El centenario no es solo una celebración del pasado, sino la reafirmación de que Riviera continúa siendo, como dijo Byron Nelson, “uno de los mejores campos de este país”, un lugar donde el golf se vive con una intensidad que trasciende generaciones.
El año anterior, el torneo ofreció una lucha intensa que terminó con la victoria del sueco Ludvig Åberg, quien firmó un total de -12 tras cuatro rondas muy sólidas, especialmente gracias a sus dos vueltas de -6, que le permitieron despegarse del resto y llevarse los 4 millones de dólares del primer premio. A un solo golpe terminó el estadounidense Maverick McNealy, que con -11 se mantuvo en la pelea hasta el final gracias a un notable fin de semana. En tercera posición, empatados con -9, finalizaron Scottie Scheffler y Patrick Rodgers, ambos con actuaciones irregulares pero capaces de sostenerse en la parte alta de la tabla. El quinto puesto quedó muy repartido entre Patrick Cantlay, Tommy Fleetwood, Tony Finau y Denny McCarthy, todos con -8, reflejo de la enorme igualdad que marcó la edición y del altísimo nivel competitivo mostrado durante todo el torneo.
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