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Opinión

"Buenos propósitos"

Por Guillermo Artola
martes 03 de enero de 2017, 14:30h

Según las últimas noticias que han llegado a nuestra redacción los Reyes Magos están a punto de llegar, y además sabemos que acaba de pasar el fin de año 2016 y el día de Año Nuevo de 2017, así que es el momento de hacerse bonitos propósitos para el Año que entra y, si es posible, que sus Majestades de Oriente colaboren.

Yo me lo he pensado concienzudamente, tanto como me permiten mis pobres neuronas maltratadas por tanta vida y tanto rock and roll, y voy a contaros lo que me propongo para el presente año. Como ya dejé de fumar hace unos cuantos años, mi tipo apolíneo está más que asegurado y mi nivel de inglés tiene hándicap de una cifra, empezaré por eliminar el recurrente “slice”, tanto con el “driver” y las maderas de calle como con los hierros largos. He pensado que el lado derecho de las calles ya tiene más bolas de las que parece necesario, y que seguramente yo he contribuido todo lo que me correspondía, algo fácilmente calculable si dividimos el número de bolas necesario para que el lado derecho quede satisfecho por el número de pardillos que nos descosemos intentando dejarla a tiro de hierro ocho en los pares cuatro.

La segunda buena intención que manejo es abstenerme de caer en los “hazards”, tanto los líquidos como los arenosos, y en lo que se refiere a estos últimos, si llegara el improbable caso en que cayera en alguno de ellos, sacarla con limpieza y elegancia y dejarla a menos de quince centímetros del hoyo, tanto en los “bunker” de “green” como en los que están a muchos metros de bandera.

También he pensado olvidarme y eliminar de mi juego ese lugar común llamado tres “putts”, que resulta muy desagradable y no sirve para nada bueno, al menos para nada edificante para la humanidad y para las tarjetas de las personas.

Y seguramente no me creerás, pero es muy posible, casi seguro diría yo, que algún oyente no del todo bienintencionado esté pensando ahora mismo que ya, que de que voy y que si fuera tan fácil todo el mundo sería hándicap uno y el también se apuntaría a estos buenos propósitos. Vale, me duele esta desconfianza y le cito para encontrarnos al lado derecho de la calle donde tendrá que esconder sus dedos manchados de nicotina, meter barriga y esmerarse en decir “banker” y no “bunker”.
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