La edición 2026 del Amundi Evian Championship quedará marcada como uno de esos fines de semana que redefinen una carrera y, quizá, una era. La victoria de Haeran Ryu, su segundo major en apenas tres semanas, no solo confirma el ascenso fulgurante de la surcoreana, sino que añade un capítulo inolvidable a la historia del golf femenino. Después de conquistar el Women’s PGA Championship en Hazeltine el 29 de junio, Ryu llegó a Evian con la confianza disparada y un juego capaz de resistir cualquier presión. Lo demostró el sábado, cuando firmó un histórico 60 golpes —11 bajo par—, la vuelta más baja jamás registrada en un major femenino. Ese récord, que ya la situaba en un territorio legendario, fue el preludio de una jornada final en la que tuvo que sufrir, resistir y, finalmente, rematar con una sangre fría admirable.
Ryu comenzó el domingo con tres golpes de ventaja, pero pronto quedó claro que nada sería sencillo. Su putter, infalible la víspera, se volvió esquivo y la surcoreana encadenó hoyos sin encontrar el ritmo. Mientras tanto, la japonesa Aki Iwai y la canadiense Brooke Henderson —dos veces campeona de majors y ganadora en Evian en 2022— se acercaban peligrosamente. Henderson, en particular, protagonizó una vuelta espectacular: firmó 64 golpes, con tres eagles y un hoyo en uno en el 8 que electrizó al público. Cuando las tres llegaron al 18, el torneo estaba en un puño.
La situación era clara: Henderson tenía un segundo golpe a ocho pies para eagle; Ryu, desde más lejos, necesitaba un birdie para asegurar el desempate; Iwai, también con opción de birdie, buscaba su primer major. La japonesa falló, Henderson embocó para eagle y Ryu, por fin, vio caer un putt que llevaba toda la tarde resistiéndose. Ese birdie, el único del día para ella, la metía en el playoff y le daba una vida extra.
En el hoyo de desempate, de nuevo el 18, Ryu volvió a mostrar la serenidad que define a las campeonas. Desde el centro de la calle, atacó la bandera y dejó una opción de eagle que se quedó a tres pies. Henderson, atrapada en el rough tras su salida, solo pudo asegurar el par. Ryu no falló. Ese putt corto, sencillo en apariencia pero cargado de historia, le entregó su segundo major consecutivo y la consagró como la nueva fuerza dominante del golf femenino.
“Esto es un sueño”, dijo Ryu, empapada en champán y abrazada al trofeo. Y no era para menos: hace tres semanas no tenía ningún major; ahora tiene dos. Su explosión coincide, además, con un año inédito: por primera vez, el golf femenino ha visto dos jugadoras con doblete de majors en la misma temporada. Nelly Korda, número uno del mundo, ganó los dos primeros —Chevron y US Women’s Open—, y Ryu ha respondido con otro doble golpe que promete una rivalidad apasionante.
Iwai, tercera, se marchó entre lágrimas, pero también con la sensación de haber dado un salto enorme en su carrera. “No me rindo”, dijo. Y su actuación lo confirma.
El golf femenino no descansa: el próximo major, el Women’s British Open, espera en Royal Lytham & St. Annes a partir del 30 de julio.