La segunda vuelta del PGA Championship dejó una de las grandes sorpresas del torneo: la eliminación casi segura de Tommy Fleetwood, número 6 del mundo y uno de los jugadores más sólidos del circuito, que firmó un 73 (+3) para situarse en un acumulado de +6, muy lejos del corte proyectado. El inglés, habitual en las grandes citas y uno de los jugadores más consistentes en majors durante los últimos años, nunca encontró el ritmo en un recorrido que castigó cada mínimo error y que lo obligó a jugar a la defensiva desde el inicio.
Comenzando por el hoyo 10, Fleetwood logró mantener el par en los primeros cuatro hoyos, pero el bogey en el 14 abrió una grieta que ya no pudo cerrar. El par 3 del 14, con bandera corta y viento cruzado, se convirtió en un punto de inflexión: su bola cayó larga y el putt de regreso no encontró línea. A partir de ahí, el inglés encadenó un tramo irregular que culminó con bogey en el 18 para cerrar los primeros nueve en 38 golpes, un registro que lo dejaba contra las cuerdas.
En los segundos nueve, ya desde el hoyo 1, Fleetwood trató de recomponerse. Su juego desde el tee mejoró, pero el putter no acompañó. El birdie nunca llegó, y aunque logró mantener el par en la mayoría de hoyos, el bogey en el 6 —un par 4 exigente donde su segundo golpe quedó atrapado en el rough izquierdo— terminó de sellar una vuelta que nunca despegó. Su 35 en los segundos nueve fue insuficiente para revertir el daño inicial.
Tras entregar la tarjeta, el inglés se mostró sincero y visiblemente frustrado: “No he jugado bien en ningún aspecto. El campo exige precisión y hoy no la tuve. Es decepcionante porque venía con buenas sensaciones, pero en majors no puedes permitirte un día así”. Añadió además: “Intenté mantenerme paciente, pero cuando no caen los putts y no encuentras fairways, todo se complica. Me duele quedar fuera, pero toca asumirlo y volver más fuerte”.
La eliminación de Fleetwood, uno de los favoritos previos al torneo, deja un hueco inesperado en la parte alta del tablero y confirma que este PGA Championship no está dando tregua a nadie. El inglés, competitivo y metódico, tendrá ahora que mirar hacia adelante y preparar el resto de la temporada con la vista puesta en recuperar su mejor versión.
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