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El norirlandés termina con +4

El drive, un dolor de cabeza para McIlroy tras la primera jornada en el PGA Championship

El drive, un dolor de cabeza para McIlroy tras la primera jornada en el PGA Championship

Por Redacción Elperiodigolf.com
viernes 15 de mayo de 2026, 07:40h
Actualizado el: 15/05/2026 22:14h

El arranque de Rory McIlroy en este PGA Championship distó mucho de lo que se esperaba del vigente campeón del Masters. El norirlandés firmó una tarjeta de 74 golpes (+4) en Aronimink, quedándose a siete impactos de los líderes y dejando la sensación de que necesitará una remontada épica para volver a meterse en la pelea por el título. La escena que mejor resumió su jornada llegó en el tee del hoyo 4: un golpe desviado, un driver clavado con frustración en el césped y un murmullo ininteligible que reflejaba su estado de ánimo.

El problema fue claro: el drive, tradicionalmente su gran arma, lo abandonó en el peor momento. McIlroy solo encontró cinco calles en todo el recorrido y, lo que es más grave, falló repetidamente hacia la derecha, el lado más penal en varios hoyos del campo. Ya desde el inicio, en el hoyo 10, quedó claro que sería un día cuesta arriba. Su salida terminó en un rough espeso, desde donde apenas pudo avanzar la bola 70 yardas, camino del primer bogey.

Ese patrón se repitió en los hoyos 4, 6, 7 y 9, todos saldados con bogey tras errores similares. “No estoy conduciendo la bola lo suficientemente bien”, admitió después. “Es un problema que arrastro todo el año. Cuando fallo a la derecha intento corregirlo y acabo fallando a la izquierda. Es frustrante, porque siempre he tenido orgullo en mi juego desde el tee”.

Aunque lidera el PGA TOUR en Strokes Gained esta temporada, su actuación del jueves fue una excepción dolorosa. No solo falló, sino que lo hizo en los lugares más comprometidos, sin opciones de recuperar posiciones ni de dejarse oportunidades de par. McIlroy confesó que llegaba con buenas sensaciones tras su rendimiento en Quail Hollow y en sus prácticas previas, pero reconoció que “bajo presión, todo empieza a desviarse”. El resultado recuerda a su inicio del año pasado en este mismo torneo, cuando también abrió con 74 golpes camino a un discreto 47º.

Desde que el PGA Championship pasó a disputarse en mayo, el norirlandés no ha logrado terminar mejor que séptimo. Y tras este inicio, la tendencia amenaza con repetirse. Aun así, el campo no se ha escapado demasiado: Aronimink castigó a muchos jugadores en una jornada de scoring elevado. McIlroy no fue el único en sufrir, pero sí el más inesperado.

Ahora, obligado a reaccionar, deberá reencontrarse con su mejor versión desde el tee si quiere mantener vivas sus opciones en este segundo major del año.

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