El PGA Championship 2026 llega esta semana al exigente Aronimink Golf Club, un escenario clásico, largo y estratégico que históricamente premia la potencia controlada, la precisión desde el tee y la capacidad de resistir bajo presión. En ese contexto, la presencia española vuelve a ser protagonista con un trío que combina experiencia, madurez competitiva y ambición: Jon Rahm, David Puig y Ángel Ayora. Tres perfiles distintos, tres momentos de carrera, pero un mismo objetivo: competir de tú a tú con la élite mundial en el segundo major del año.
Jon Rahm llega como la gran referencia del golf español y uno de los nombres más esperados del torneo. Aunque su temporada ha tenido altibajos, el vasco mantiene intacta su condición de jugador dominante en los grandes escenarios. Aronimink, con sus calles estrechas, sus greenes elevados y su necesidad de golpear hierros largos con convicción, es un campo que encaja perfectamente con su ADN competitivo. Rahm ha construido su carrera sobre la base de la consistencia, la potencia y la capacidad de generar oportunidades incluso en los días difíciles. En un major donde el control emocional será tan importante como la ejecución técnica, su experiencia y su instinto ganador pueden marcar la diferencia. El objetivo es claro: volver a pelear por un grande y recuperar el impulso que siempre lo ha situado entre los mejores del mundo.
El segundo español en liza, David Puig, afronta este PGA Championship en un momento de crecimiento sostenido. Su evolución en los últimos meses ha sido notable: más maduro, más estable y con una comprensión cada vez más profunda de cómo gestionar torneos de máximo nivel. Puig destaca por su agresividad controlada, su capacidad para generar rachas de birdies y un juego largo que puede ser especialmente valioso en Aronimink. El catalán ya no es una promesa; es un competidor asentado que sabe que estos escenarios son los que pueden consolidar su salto definitivo. Su reto será mantener la paciencia en un campo que castiga cualquier error, pero su talento y su confianza actual lo convierten en un jugador a seguir muy de cerca durante toda la semana.
El tercer nombre español es el más joven y, quizá, el más ilusionante por lo que representa: Ángel Ayora. Su presencia en el field es un premio a su progresión meteórica y a su carácter competitivo. Ayora aporta frescura, valentía y un estilo de juego directo que puede sorprender incluso en un major tan exigente. Para él, este PGA Championship es una oportunidad extraordinaria para medirse con los mejores del mundo, aprender de cada ronda y demostrar que su techo está mucho más arriba de lo que muchos imaginaban hace apenas un año. Superar el corte sería un éxito rotundo, pero su talento invita a pensar que puede aspirar a algo más si encuentra ritmo desde el inicio.
Los tres españoles llegan con motivaciones distintas, pero con un punto en común: la convicción de que Aronimink puede ser un escenario propicio para brillar. Rahm busca reencontrarse con su mejor versión, Puig quiere consolidarse como jugador de grandes citas y Ayora aspira a dar un golpe de autoridad en su primera gran oportunidad. España vuelve a presentarse en un major con argumentos sólidos y con la sensación de que, una vez más, hay razones para soñar.