La historia del golf español en el Masters de Augusta nació en 1980, cuando Severiano Ballesteros irrumpió en el Augusta National con una mezcla de talento, valentía y descaro que cambió para siempre la relación de España con el torneo. Aquel triunfo, el primero de un europeo en la mítica colina de Georgia, abrió un camino que el genio de Pedreña ampliaría en 1983, sumando su segunda Chaqueta Verde y consolidándose como uno de los grandes iconos del Masters. Su legado, aún hoy, es la brújula emocional y competitiva de todos los españoles que pisan el campo.
En esta edición, España vuelve a presentar una alineación de lujo: Jon Rahm, Sergio García y José María Olazábal, los tres campeones que han prolongado la estela de Seve y que suman, entre todos, cuatro Chaquetas Verdes. Una hipotética victoria elevaría el total español a siete, un registro que situaría a nuestro país en una dimensión histórica solo al alcance de las grandes potencias del golf mundial.
Jon Rahm
El defensor del título en 2023 llega a Augusta con la serenidad de quien ya sabe lo que es dominar el campo y gestionar la presión. Su victoria del pasado año, lograda el 9 de abril, fecha del nacimiento de Seve, tuvo un componente emocional que engrandeció aún más su gesta. Rahm remontó con autoridad en la última jornada, manejó el viento, los greenes y los nervios con una madurez extraordinaria y se convirtió en el cuarto español en vestir la Chaqueta Verde.

Este año, su rendimiento en el LIV ha sido sólido, con regularidad en los torneos y un juego largo que vuelve a mostrar la potencia y precisión que le caracterizan. Rahm llega como uno de los candidatos naturales al título: conoce el campo, entiende sus trampas y posee la combinación de paciencia y agresividad que Augusta exige. Si su putter responde, su nombre estará en la conversación del domingo.
Sergio García
La victoria de 2017 sigue siendo una de las más emotivas de la historia reciente del Masters. También un 9 de abril, también bajo la sombra inspiradora de Seve, Sergio García rompió su maleficio en los majors tras un duelo vibrante con Justin Rose. Su birdie en el 18, su grito contenido y la imagen abrazando la Chaqueta Verde forman parte ya del imaginario colectivo del golf español.
García llega a esta edición con menos foco mediático, pero con un conocimiento del Augusta National que muy pocos jugadores en activo pueden igualar. Su capacidad para trabajar la bola, su experiencia en cada rincón del recorrido y su afinidad emocional con el torneo le permiten mantener opciones reales de competir. No parte como favorito, pero Augusta siempre ha sido un lugar donde Sergio encuentra inspiración y, si el putt acompaña, puede volver a sorprender.

José María Olazábal
Hablar de José María Olazábal en Augusta es hablar de uno de los grandes especialistas del torneo. Sus victorias en 1994 y 1999 fueron una exhibición de temple, estrategia y un juego corto que aún hoy se recuerda como uno de los más finos que han pasado por el Masters. En su primera Chaqueta Verde, Olazábal supo esperar su momento ante Tom Lehman; en la segunda, confirmó su condición de maestro del Augusta National.
A sus 59 años, Olazábal no compite por ganar, pero su presencia es un símbolo. Su conocimiento del campo es casi enciclopédico y su papel como referente para Rahm y García refuerza la continuidad del legado español. Cada año, su figura recuerda que España no solo ha ganado en Augusta: ha dejado una huella profunda y respetada.

España llega a esta edición con tres campeones que representan pasado, presente y futuro. Rahm es el aspirante más sólido; García, el veterano capaz de encenderse en los escenarios grandes; y Olazábal, la memoria viva de un torneo que siempre ha tratado bien al golf español. La séptima Chaqueta Verde no es un sueño lejano: es una posibilidad real que vuelve a latir en el Augusta National.