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Tras su triunfo en Dubái

Elvira: 'Si me dices el martes que gano no te creo'

Elvira: "Si me dices el martes que gano no te creo"

Por Redacción Elperiodigolf.com
domingo 18 de enero de 2026, 14:24h
Actualizado el: 20 de enero de 2026, 18:06h

La victoria de Nacho Elvira en Dubái no solo añadió un tercer título a su palmarés en el DP World Tour; también abrió una de las páginas más emotivas de su carrera. El jugador cántabro, habitualmente sereno y contenido, dejó ver esta vez una sensibilidad especial al explicar lo que significaba para él ganar en un escenario tan exigente y, sobre todo, hacerlo con su familia presente. Para Elvira, el triunfo no fue únicamente deportivo: fue la culminación de un sueño íntimo, largamente imaginado y por fin hecho realidad.

Significa el mundo para mí. Si me hubieras dicho el martes que iba a ganar este torneo, nunca te habría creído”, confesó aún con la adrenalina del último putt recorriéndole el cuerpo. La frase, sencilla pero cargada de verdad, reflejaba el peso emocional de una semana en la que todo encajó. Pero lo que realmente quebró su voz fue recordar aquello que llevaba años visualizando: “Siempre soñé con que mis hijos caminaran hacia mí en el green mientras gano. Pase lo que pase después de esto… nada se comparará”. Y así fue. La imagen de sus pequeños corriendo hacia él tras embocar el putt final se convirtió en el símbolo perfecto de una victoria que trasciende lo deportivo.

Elvira explicó que la jornada no fue fácil, que hubo momentos en los que sintió que el torneo podía escaparse. “Sabía que en algún momento iba a ser difícil, especialmente con los grandes jugadores que tenía delante. De alguna manera conseguí hacer el par en el 10, de alguna manera conseguí hacer el par en el 11, y creo que después de eso me calmé un poco y tuve paciencia”, relató. Esa paciencia, tantas veces esquiva en el golf, fue su mejor aliada en los hoyos finales.

Incluso admitió que los nervios no aparecieron hasta el instante decisivo: “Para serte sincero, no estuve nervioso hasta el último putt, ese putt de un pie que tenía para ganar. Sabía lo que tenía que hacer, sabía que tenía que ser paciente”. Un golpe sencillo en apariencia, pero cargado de historia personal.

Al final, la emoción se impuso a cualquier análisis técnico. “Creo que hay muchísimas cosas positivas de esta semana y no podría estar más feliz”, resumió. Y en su mirada se adivinaba que, más allá del trofeo, lo que realmente se llevaba de Dubái era un recuerdo imborrable: el de sus hijos corriendo hacia él, celebrando juntos un sueño cumplido.

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