La tercera jornada de la primera prueba del Korn Ferry Tour en Bahamas dejó un panorama vibrante y tremendamente apretado de cara a la ronda final, con Mason Andersen y Taylor Dickson compartiendo el liderato con un acumulado de -20 y demostrando dos maneras muy distintas de llegar a lo más alto. Andersen firmó la vuelta del día con un espectacular 63 (-9), un recorrido impecable que lo catapultó desde posiciones secundarias hasta la cima gracias a un juego agresivo, certero desde el tee y especialmente afinado en los greenes. Dickson, por su parte, mantuvo la solidez que ha mostrado toda la semana y, aunque su 67 (-5) no tuvo el brillo del 62 del viernes, sí fue suficiente para conservar su candidatura al título con un rendimiento sin fisuras.
A un solo golpe, en -19, se agrupa un nutrido y peligroso pelotón de perseguidores formado por Michael Johnson, Hunter Eichhorn, Dylan Menante y el canadiense Roger Sloan, todos ellos con vueltas entre 65 y 68 golpes que consolidan una clasificación extremadamente comprimida. Johnson y Eichhorn igualaron el -7 del día, mientras que Menante y Sloan se mantuvieron en la pelea pese a no encontrar la misma inspiración que en jornadas previas. La sensación general es que cualquiera de ellos tiene argumentos suficientes para asaltar el liderato en cuanto encadene un par de birdies tempranos en la ronda final.
En -18 aparece otro bloque de jugadores listos para aprovechar cualquier resbalón de los líderes, con nombres como Paul Peterson, Cooper Dossey, Ben Martin o Bryson Nimmer, todos ellos capaces de rondas bajas y con experiencia en situaciones de presión. Más atrás, pero aún con opciones reales dada la naturaleza volátil del campo y los resultados de la semana, se sitúan en -17 figuras como Caleb VanArragon, el argentino Jorge Fernández Valdés, Trent Phillips, Jeff Overton o Bronson Burgoon, todos ellos con vueltas de entre 64 y 66 golpes que mantienen viva la esperanza.
Con más de veinte jugadores separados por apenas cuatro golpes, la prueba inaugural del Korn Ferry Tour promete un desenlace electrizante en Bahamas, donde la mínima racha de aciertos puede cambiar por completo el guion de un torneo que ha arrancado con un nivel altísimo y una igualdad absoluta.
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