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Buenavista: golf en los acantilados tinerfeños

Buenavista: golf en los acantilados tinerfeños

Por Josega Fernández
jueves 01 de julio de 2010, 00:00h
Buenavista Golf hace honor a su nombre y se planta, a las órdenes de Severiano Ballesteros, a la orilla del mar, junto a los acantilados del noroeste de la isla de Tenerife y a la cordillera de Teno. Jugar al golf cara al mar y "sorteando las olas" ayuda a disfrutar aún más de este deporte.
Tenerife y el golf van unidos de la mano desde hace ya varios años. La mayoría de campos se sitúan al sur, pero en el norte existe un lugar que alegra la vista y que supone un valor añadido a la oferta golfística de la isla. Buenavista Golf, situado al noroeste y pegado a los acantilados, ofrece un diseño muy atractivo de Severiano Ballesteros.



Con seis pares 5, seis pares 3 y seis pares 4, el equilibrio del campo avisa de la precisión que es necesaria para algunos de los hoyos más pegados al mar, donde el viento obliga a calcular matemáticamente el esfuerzo del golpe. Es en la segunda vuelta, sobre todo, cuando este deafío se hace más presente, y en concreto en los hoyos del 13 al 17, donde se bordea el mar desde lo alto en un auténtico paseo mágico que obliga a pensar y evadirse de lo cotidiano.


Los hoyos 10 y 13, pares 5, acaban literalmente en el mar. Sus greenes son las cumbres del acantilado y desde ellos se puede contemplar el universo marítimo, una distracción para patear en unos greenes nada fáciles, con mucho movimiento amplificado por el viento. Siguiendo el litoral, los hoyos 14, 15, 16 y 17, entre los que destaca el 16, un par 4 de 304 metrosdesde amarillas con dog leg a la izquierda, precisamente hacia el mar.


El final de cada vuelta es más interior pero un lago ayuda a dificultar el juego. En ambos casos son pares 5 de más de 400 metros desde amarillas, y terminan con la obligación de superar agua y greenes en alto, todo hacia una Casa Club muy espectacular, cara al mar preparada para poder ver casi todo el campo.


Buenavista se aprovecha para disfrutar del golf y a la vez alcanzar la paz que da el mar desde los acantilados. Viento, oleaje, la impresionante infinitud del mar y todo con un campo de golf diseñado por Severiano Ballesteros.
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