Phil Mickelson no ha tenido en este 2010 un buen año, golfisticamente hablando. Todavía no ha ganado ningún torneo, no anda fino ni con las maderas, ni con los hierros ni con el putt y su deambular en la PGA ha sido, más bien, triste. Sin embargo, el Masters es un torneo muy especial para él y en éste, el del regreso de Woods, quiere que sea especial. De momento es segundo, a un golpe del liderato.
Una de las grandes sorpresas de esta primera jornada del Masters de Augusta ha sido la segunda posición que ha conseguido el norteamericano Phil Mickelson. El zurdo ha empezado como casi nunca en Augusta y verle en las primeras posiciones de la clasificación después de los primeros 18 hoyos hace pensar que también él quiere echar el resto en este Augusta Masters que se presenta como uno de los más emocionantes de la historia.
Con todos los ojos puestos en Tiger Woods, otros grandes jugadores se han intentado reivindicar desde el primer momento. Además de Couples, con 50 años, de Watson, con 61, o de Langer y Lyle, con 52, los juugadores que todavía están en activo quieren estar bien posicionados desde el primer hoyo y Mickelson es el mejor ejemplo. Sus cinco bajo par son el mejor aval para intentar conseguir una nueva chaqueta verde, algo que, desde luego no está al alcance de todo el mundo.
Y es que tras Tiger Woods, Mickelson es otro de los posibles favoritos sentimentales de una afición que está aún sorprendida por el buen rendimiento de un Tiger Woods que ha firmado su mejor comienzo en el Masters desde 1997, cuando empezó a jugar el torneo. Nunca había hecho dos eagles en la primera jornada y a pesar del mal día que hizo ayer en Augusta su vuelta puede considerarse como excelente. Con Woods situado a dos golpes del liderato, todo puede pasar, pero las cosas no terminarán ahí. Con Westwood, Choi, Yang y Watson todo puede ocurrir, y si no que se lo pregunten a Cink.