Casi cuatro meses después, Jon Rahm volvió a sentirse golfista de competición. El jugador de Barrika regresó a la acción en el estreno del LIV Golf Riyadh y lo hizo dejando claro que la inactividad no ha erosionado su carácter competitivo. Con una sólida tarjeta de 67 golpes (-5), el español arrancó la temporada instalado en los puestos nobles de la clasificación y confirmando que su versión más fiable sigue intacta.
No era un regreso cualquiera. Rahm no competía desde el mes de octubre, cuando cerró su participación en el Open de España. Aquella fue una despedida peculiar de 2025: el vasco firmó una temporada brillante en términos colectivos, con el título por equipos y el triunfo en la clasificación general del LIV, pero sin victorias individuales, una anomalía estadística para un jugador acostumbrado a levantar trofeos cada año desde 2017.
Su puesta en escena en Arabia Saudí disipó cualquier duda. Desde los primeros compases transmitió sensaciones de control absoluto. Dos birdies en los cuatro primeros hoyos marcaron el ritmo de una vuelta en la que el español mostró autoridad desde el tee y una notable precisión con el putter. El primer acierto llegó en el hoyo 2, tras embocar un putt de seis metros, mientras que en el 4 volvió a firmar otro birdie que reforzaba la sensación de que el parón competitivo no había alterado su instinto depredador.
La única asignatura pendiente para Rahm durante la jornada estuvo en los golpes de aproximación. Sus wedges no alcanzaron el nivel de excelencia que acostumbra a exhibir, circunstancia que le privó de aspirar a un resultado todavía más brillante. Aun así, el español apenas sufrió para mantener su tarjeta limpia. Respondió con solvencia en tres compromisos delicados, salvando pares claves en los hoyos 5, 8 y 14 con putts de corta distancia que reforzaron su consistencia.
La jornada inaugural en Riad también dejó señales positivas para el golf español. Sergio García firmó una vuelta de 68 golpes (-4) sustentada en la eficacia y la ausencia total de errores. El castellonense se metió en el top ten gracias a cuatro birdies sin conceder bogeys, mostrando una versión muy competitiva desde el inicio del curso.
También destacó el rendimiento de David Puig, que completó su recorrido con tres birdies sin fallos para situarse con -3 y mantenerse dentro del top 20 provisional, confirmando su progresión dentro del circuito.
Por su parte, Josele Ballester logró terminar bajo par (-1), aunque algo más rezagado en la clasificación, mientras que Luis Masaveu vivió una jornada más irregular. El joven español marchaba con uno bajo par hasta el tramo final, pero un cierre complicado con dos bogeys y un doble bogey le hizo retroceder hasta el +3.
El liderazgo provisional del torneo quedó en manos de uno de los grandes nombres nuevos del circuito. Thomas Detry debutó en el LIV Golf con una espectacular vuelta de 65 golpes (-7) que le permitió situarse en lo más alto de la tabla. El belga confirmó con su actuación los motivos que justificaron su fichaje y dejó claro que aspira a convertirse en uno de los protagonistas de la temporada.
Compartiendo el liderato aparece el australiano Elvis Smylie, otra de las caras nuevas que firmó una jornada sobresaliente en su estreno en el circuito saudí.
Entre los nombres propios del día también figuró Anthony Kim, que continúa evidenciando su recuperación competitiva con una meritoria vuelta de cuatro bajo par, y Bryson DeChambeau, capaz de rehacerse de un doble bogey inicial tras enviar su bola al agua en el hoyo 2 para cerrar igualmente con -4.
La primera jornada del LIV Golf Riad confirmó que el nuevo formato a cuatro vueltas aumenta la exigencia competitiva y mantiene abiertas múltiples opciones de victoria. Rahm ha regresado con argumentos suficientes para aspirar a todo, mostrando la mezcla de solidez, carácter y talento que le ha convertido en uno de los referentes del golf mundial.