No le tembló el pulso. Mientras los aficionados recorrían los últimos hoyos de TPC Twin Cities anunciando que "Scottie viene, Scottie viene", Jackson Koivun se mantuvo imperturbable. El estadounidense de apenas 21 años firmó una última vuelta de 66 golpes (-5), suficiente para conquistar el 3M Open con un espectacular total de 25 bajo par (259 golpes), nuevo récord del torneo y primera victoria en el PGA TOUR... en apenas su tercera participación como profesional.
La irrupción de Koivun confirma la llegada de una nueva generación de talentos al circuito americano. El exjugador de la Universidad de Auburn, campeón universitario hace apenas unas semanas y poseedor del mejor promedio de golpes de la historia de la NCAA (68,89), dio una auténtica exhibición de madurez para contener el asalto del mejor jugador del planeta.
Porque Scottie Scheffler hizo todo lo posible por arrebatarle el título. El número uno del mundo salió seis golpes por detrás y firmó una brillante tarjeta de 63 impactos (-8), obligando al joven líder a no cometer un solo error. Sin embargo, el esperado derrumbe nunca llegó.
"Todo el tiempo escuchaba a la gente decir: 'Scottie viene, Scottie viene'. Simplemente intenté ignorarlo y seguir jugando el golf que sé que puedo hacer", explicó Koivun tras levantar el trofeo.
El momento decisivo llegó en el hoyo 9. Después de enviar el golpe de aproximación al bunker, embocó un delicado putt para salvar el par y mantener intacta su ventaja. "Probablemente fue el putt más importante de toda la semana. Vi el marcador y sabía exactamente cómo estaba la clasificación. Si lo fallaba, la ventaja se reducía a dos golpes. Embocarlo me dio un impulso enorme para la segunda vuelta", confesó.
Desde ahí, Koivun no concedió ninguna opción. Completó su segunda jornada consecutiva sin bogeys, después del espectacular 61 del sábado que le había permitido abrir una renta de tres golpes. Un birdie en el hoyo 16 terminó de disipar cualquier duda y certificó una victoria que jamás pareció escaparse de sus manos.
Scheffler, por su parte, volvió a rozar el triunfo sin alcanzarlo. El texano suma ya cinco segundos puestos esta temporada, en la que únicamente ha podido ganar en The American Express, el torneo que abrió su calendario en California. Su única concesión llegó en el hoyo 14, donde un putt de birdie de apenas metro y medio escupió el borde del hoyo.
Lejos de la frustración, el número uno del mundo quiso destacar el mérito del nuevo campeón. "Estamos viendo una generación de jóvenes realmente impresionante. Llegan del golf universitario mucho más preparados de lo que llegábamos nosotros. Ganar por primera vez siempre es muy difícil, especialmente para alguien recién salido de la universidad. Eso demuestra no solo el talento que tiene, sino también su fortaleza mental", señaló Scheffler.
La tercera plaza fue compartida por Hideki Matsuyama, Brian Harman, Chandler Phillips y Denny McCarthy, todos con 20 bajo par.
Además del trofeo, Koivun se embolsa un cheque de 1.584.000 dólares y da un salto gigantesco en la clasificación de la FedExCup, escalando 124 posiciones hasta el puesto 70, precisamente el último que da acceso a los Playoffs cuando solo restan dos torneos de la temporada regular.
La victoria también tiene un enorme valor simbólico. Koivun se convierte en el cuarto debutante que gana en el PGA TOUR esta temporada. Hace apenas unas semanas fallaba el corte en el John Deere Classic y terminaba décimo en el ISCO Championship. Su adaptación al profesionalismo no ha podido ser más vertiginosa. "Creo que en los últimos años he mejorado muchísimo mentalmente. A veces veo a otros jugadores pegando bolas y pienso que quizá no soy el más talentoso del campo, pero si creo en mí mismo y utilizo la cabeza, esa puede ser mi mayor fortaleza", reflexionó.
La celebración terminó siendo tan emocionante como el propio torneo. Tras abrazarse con su padre, George, junto al green del 18, Koivun llamó por videoconferencia a su madre, Meghan, que no había podido viajar a Minnesota. "Estaba llorando. Apenas entendía lo que decía porque no paraba de repetir lo orgullosa que estaba. Mis padres son mi mayor apoyo", concluyó un campeón que, con solo tres torneos como profesional, ya ha escrito la primera gran página de una carrera que promete dar mucho que hablar.
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