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El otro 'Tiger' naufraga en Royal Birkdale y con +10 ocupa la última posición de la tabla a pesar de su ilustre apodo

El otro "Tiger" naufraga en Royal Birkdale y con +10 ocupa la última posición de la tabla a pesar de su ilustre apodo

viernes 17 de julio de 2026, 13:43h
Actualizado el: 17/07/2026 13:53h

Puede que Woods no esté entre los participantes del Open de este año, pero un ajugador de 22 años, Tiger Christiansen, nacido en de Hamburgo se ha asegurado de que siga habiendo un Tiger recorriendo las calles del Royal Liverpool.

Es posible que el joven jugador se acostumbre a las preguntas sobre su ilustre homónimo a medida que avance su carrera, pero si bien admite que el tres veces campeón de golf es un ídolo, Christensen está decidido a comenzar a escribir su propia historia. “Para mí, nunca ha sido una carga porque es simplemente mi nombre de nacimiento”, dijo. “Entiendo que la gente comparará todo lo que haga directamente con él, y para mí, él es el mejor de todos los tiempos. Es realmente especial lo que ha hecho por el deporte, cómo lo ha cambiado y lo ha hecho más popular.”

“Pero al fin y al cabo, son otros tiempos. No tengo ningún parentesco con él y no me pusieron el nombre solo por Tiger Woods. Mi padre tenía un muy buen amigo que era boxeador, ahora retirado, pero su nombre artístico era Tiger, así que la cosa estaba al cincuenta por ciento. Es solo un nombre, pero me alegra que me llamen Tiger. No me imagino tener otro nombre.”

La actuación de Tiger Christensen en esta edición del Open Championship está siendo una de las historias más duras del torneo, marcada por dos jornadas consecutivas de 75 golpes, ambas saldadas con +5, que lo sitúan en +10 total y hundido en la posición 155, veinte puestos por debajo de su punto de partida. El alemán, que llegaba con la ilusión de seguir consolidando su progresión internacional, ha encontrado en Royal Birkdale un examen severo, un links que castiga sin contemplaciones y que ha expuesto cada una de sus imprecisiones.

Su primera vuelta del jueves ya anticipó el sufrimiento. Comenzó con un parcial de 36 golpes en los primeros nueve hoyos, relativamente estable y sin grandes sobresaltos, pero la segunda mitad del recorrido se convirtió en un desafío constante. El tramo del 13 al 15 fue especialmente duro, con un doble bogey en el 14 y un bogey en el 15 que desbarataron cualquier opción de cerrar la jornada cerca del par. El 39 en los segundos nueve reflejó la dificultad para controlar el vuelo de bola en un día de viento cambiante y greenes firmes, elementos que penalizan sin piedad a quienes no dominan el ritmo del links.

El viernes, aunque el resultado volvió a ser 75 golpes, la estructura de la vuelta fue distinta. Tiger Christensen firmó un brillante 33 en los primeros nueve hoyos, su mejor parcial de la semana, mostrando agresividad, precisión y una actitud mucho más confiada. Parecía que el alemán había encontrado la fórmula para pelear el corte, pero el recorrido volvió a golpearle con fuerza en la segunda mitad. El 42 en los segundos nueve fue un auténtico calvario: bogey en el 13, doble bogey en el 16, bogey en el 17 y un doloroso triple bogey en el 18 que lo dejó sin opciones de acercarse a la zona de clasificación. La inconsistencia en los tramos finales de ambas vueltas ha sido el factor determinante de su caída en la tabla.

En cuanto a su presencia en el torneo, Tiger Christensen disputa este Open Championship gracias a su clasificación en las fases previas, donde firmó una actuación sobresaliente que confirmó su potencial. Superar la Qualifying Series del Open es un logro de enorme mérito, reservado a jugadores capaces de competir bajo presión y adaptarse a condiciones extremas.

La trayectoria amateur y universitaria de Tiger Christensen explica en buena medida su rápido ascenso. Formado en Alemania, destacó pronto en torneos juveniles nacionales e internacionales, acumulando victorias y representando a su país en competiciones de alto nivel. Su salto a Estados Unidos fue decisivo: ingresó en la Universidad de Arizona, donde compitió en la NCAA y se convirtió en uno de los jugadores más sólidos de su conferencia. Allí pulió su juego largo, ganó experiencia en campos exigentes y desarrolló una mentalidad competitiva que lo ha acompañado en su transición al profesionalismo. Su paso por el golf universitario estadounidense es uno de los pilares de su crecimiento, y aunque este Open no está mostrando su mejor versión, sí representa un aprendizaje que puede marcar su evolución futura.

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