Recuerdo perfectamente aquel mes de junio de hace 22 años, fue mi primer major, un estreno a lo grande. Shinnecock Hills me pareció inmenso en el primer vistazo; era la misma sensación de ver el mar por primera vez. Buscamos a Miguel Ángel Jiménez en su ronda de prácticas y el malagueño, en cuanto nos vio, salió disparado fuera de cuerdas.