Brooks Koepka encendió las alarmas del mundo del golf tras su inesperada retirada del RBC Canadian Open, un abandono motivado por un dolor intenso en el codo izquierdo y un preocupante entumecimiento en los dedos que le impedía sujetar el palo con normalidad. El estadounidense, que comenzó la tercera ronda a solo dos golpes del liderato, explicó después que apenas podía mantener el agarre con el dedo anular y el meñique, lo que provocaba que el palo se le deslizara de las manos.
Según relató, la sensación era de adormecimiento y pérdida de fuerza, un síntoma que suele asociarse a problemas nerviosos o inflamatorios en la zona del codo. Aunque recibió tratamiento inmediato y logró completar la vuelta con un 72, cayó 25 posiciones en la clasificación y decidió retirarse antes de disputar la ronda final, consciente de que competir en esas condiciones solo podía empeorar la situación.
El propio Koepka reconoció que no sabía con exactitud qué le ocurría, pero que la incapacidad para cerrar la mano con firmeza era incompatible con el nivel de exigencia del torneo. Comentó que en los últimos hoyos sintió una ligera mejoría, aunque no descartó que se debiera simplemente al efecto de la medicación. Este tipo de molestias, especialmente cuando afectan al nervio cubital —responsable de la sensibilidad del anular y el meñique—, pueden ser pasajeras o requerir reposo prolongado, lo que añade incertidumbre a su situación.
La inflamación en el codo, la compresión nerviosa o incluso un inicio de síndrome del túnel cubital son posibilidades que encajan con los síntomas descritos, aunque sin diagnóstico oficial todo queda en el terreno de la especulación médica.
La retirada llega en el peor momento posible: Koepka tenía previsto viajar a Shinnecock Hills, sede del U.S. Open de la próxima semana y escenario donde conquistó su segundo título del torneo en 2018. Su plan era llegar con ritmo competitivo y buenas sensaciones, pero ahora su participación está en duda. La capacidad de agarrar el palo sin dolor, la respuesta al tratamiento en los próximos días y el riesgo de agravar la lesión serán factores determinantes para decidir si puede competir en un major tan exigente.
Aunque el jugador mantiene la esperanza de recuperarse a tiempo, la realidad es que una lesión que afecta directamente al agarre —el fundamento de su potencia y precisión— supone un desafío serio a tan pocos días del torneo.
LAS LESIONES DE KOEPKA
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Lesión de muñeca (2018) — Una de las más graves de su carrera. Sufrió un desgarro parcial en un tendón de la muñeca izquierda que lo obligó a perderse el Masters de Augusta. Estuvo varias semanas sin poder golpear bolas y llegó a temer por su futuro competitivo. Regresó meses después para ganar el U.S. Open y el PGA Championship, demostrando una recuperación extraordinaria.
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Problemas de rodilla (2019–2021) — Quizá su lesión más persistente. Sufrió un daño en la rótula y posteriormente un desgarro del tendón rotuliano. Requirió múltiples tratamientos, infiltraciones y finalmente cirugía. Durante este periodo tuvo dificultades para agacharse, estabilizar la pierna y generar potencia, lo que afectó su consistencia en el swing.
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Lesión de cadera (2020) — Se produjo por compensación debido a los problemas de rodilla. Le obligó a retirarse del CJ Cup y a modificar su preparación física. La cadera es clave en la rotación del swing, por lo que esta lesión redujo su velocidad y control.
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Dolor en el cuello (2021) — Le obligó a retirarse del Players Championship. El cuello rígido le impedía girar con normalidad y afectaba su alineación en el impacto.