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El Ojo del Sur

Porque maestro se nace y se transmite

Porque maestro se nace y se transmite

Por Matías Miguel Torge (Argentina)
jueves 09 de abril de 2026, 21:31h

Quizás sea un artículo que no tenga tanto contenido como el resto. Pero vi la foto de portada y quedé impactado. Y estoy siendo injusto con el querido colombiano Nicolás Echavarría y un "amigo de la casa", como considero al mexicano Carlos Ortiz. Pero esa foto me tocó el corazón. Y pienso que esa foto también tocó al corazón de cada uno de los argentinos que amamos este deporte. Es que muchos comenzamos a sentir el bichito de la pasión por el golf gracias a él... ¡como el segundo integrante de la foto de portada! Y el protagonista de más logros en esa foto también reconoce lo que hizo el que puso a nuestra querida Argentina en los lugares más importantes de nuestro deporte, que también debería estar acá.

El estadounidense Bob Goalby se quedó con el The Masters 1968, pero ese Masters le pudo haber pertenecido al argentino Roberto De Vicenzo. Ese error en el hoyo 17 (anotarse un 4, cuando su score había sido de 3) pasó desapercibido por sus compañeros y por él mismo, privándolo de un playoff que cambiaba esta historia. Sin embargo, El Maestro reconoció su error y expuso su caballerosidad a todo el mundo, siendo uno de los golfistas más queridos y respetados por sus colegas, a pesar de que esta situación será siempre recordada como uno de los casos más curiosos del evento. Por suerte, De Vicenzo ya había ganado el The Open 1967 y quedó en la historia como campeón de majors. Pero alguien tenía que tomar revancha por él y ahí es donde llega "El Pato".

Nunca se le terminaba de dar, más allá de estar bastante cerca. Había acumulado 3 "Top 10" hasta ese 2009. Y de repente, el colapso de un estadounidense Kenny Perry que la presión se le transformó en una mochila de piedras sobre sus hombros. Y de repente, el birdie del hoyo 16. Y de repente, la salida corajuda de los árboles del primer hoyo del desempate (un desempate al que se había sumado el también estadounidense Chad Campbell. Ese primer capítulo se había dado en el hoyo 18), sacando un par peleado con alma y vida. Y de repente, un Perry perdido en el segundo capítulo de ese playoff (hoyo 10) y un putt cortito para consagrarse campeón del The Masters. Lo vivo nuevamente, lo recuerdo minuto a minuto y se me pone la piel de gallina. Me acuerdo de mis lágrimas, diciendo internamente el por qué había elegido este deporte. Me acuerdo internamente de por qué ese oriundo de Villa Allende se terminaba convirtiendo en uno de mis héroes, con un talento y una actitud descomunal. Y ahí me acordé de cuando lo vi por primera vez en la vieja Copa del Mundo del 2000, con nuestro querido y eterno Eduardo "Gato" Romero, entendiendo el por qué este deporte te engancha, de una manera inexplicable y apasionante a la vez. Cabrera ganaba ese The Masters siendo Cabrera, imponiendo respeto con más determinación que prolijidad y con más pragmatismo que belleza golfística. Cabrera lo ganaba ese Masters creando arte en sí mismo. Y también Cabrera demostraba un espíritu competitivo feroz, en ese playoff que perdió con el australiano Adam Scott, creando momentos memorables como el birdie del hoyo 18, que lo mandó al mencionado desempate del The Masters 2013. En fin, golfísticamente fue, es y será nuestro Diego Armando Maradona. Nos terminó de abrir las puertas al mundo, con una autoridad emocionante.

Y Mateo Pulcini, también joven cordobés, casi que lo emuló en el Latin American Amateur Championship 2026 de Lima. Lo ganó igual, llegando a un playoff en el que puso más garra que buen juego. Lo ganó porque quería el evento y lo fue a buscar. Y está tan emocionado de estar aquí, que fue uno de los primeros en anotarse en el club (esto se sabe por el número que llevan sus caddies en el uniforme. El caddie de Pulcini cuenta con el N° 2 y el N° 1 se le da al caddie del campeón defensor, siendo el acompañante de Rory McIlroy el que llevará ese número). Y está tan emocionado de estar aquí, que practicó con el también ex ganador del U.S. Open 2007, creando un momento que lo tendrá siempre en su retina. Es su ídolo. Y Cabrera lo sabía, mostrando una generosidad golfística que vale la pena destacar: la misma generosidad golfística que el mencionado Maestro De Vicenzo hubiera tenido con él, si se encontraba en el mismo lugar que ahora Cabrera está con Pulcini. El círculo es perfecto.

Primera vez que no me fijo la puntuación del artículo, ni si estará bien redactado o no. Escribí este artículo con el corazón, sintiendo orgullo de ver cómo se transmite un legado golfístico argentino con tanta soltura y tanta sencillez. Me encantó lo que vi, PORQUE MAESTRO SE NACE Y SE TRANSMITE.

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