La tercera jornada del Genesis Scottish Open quedó marcada por una protagonista inesperada: la niebla. Una densa cortina gris cubrió The Renaissance Club desde primera hora, obligando a suspender el juego durante varios tramos y dejando la ronda inconclusa. El llamado “moving day” se convirtió en una jornada fragmentada, de ritmo irregular y de enorme exigencia mental, en la que muchos jugadores tuvieron que adaptarse a interrupciones constantes, greenes más fríos y una visibilidad que, por momentos, redujo el campo a un laberinto. La ronda se completará mañana desde las siete de la mañana, antes de iniciar la cuarta y decisiva jornada, con tres plazas en juego para The Open de la próxima semana.
En lo alto de la clasificación, el torneo se aprieta de manera notable. El liderato provisional lo comparten Michael Thorbjornsen y Matt Fitzpatrick, ambos con -11, aunque con sensaciones distintas. Thorbjornsen, que firmó un sólido 66 y 68 en los dos primeros días, volvió a mostrar un control admirable del juego largo y una serenidad impropia de su juventud. Su capacidad para generar oportunidades incluso en condiciones adversas lo mantiene como uno de los grandes candidatos al título. Fitzpatrick, por su parte, entregó un brillante 65 en la segunda ronda y ha demostrado una adaptación perfecta al links escocés, con un juego desde el tee muy fiable y una lectura del viento que marca diferencias.
A un golpe, con -10, aparece un grupo numeroso y muy peligroso. Johnny Keefer firmó un espectacular 64 que lo catapultó hacia la zona noble, demostrando agresividad y precisión en los greenes. Junto a él, Kevin Roy, Wyndham Clark, Chris Gotterup, Min Woo Lee y Jordan Smith mantienen opciones muy reales de asaltar el liderato. Clark, campeón del U.S. Open, ha mostrado un rendimiento muy estable, mientras que Min Woo Lee continúa exhibiendo su habitual potencia y creatividad, elementos que en este campo suelen ser decisivos. Jordan Smith, con un brillante 63 en la segunda ronda, ha sido uno de los jugadores más inspirados del torneo.
Con -9 se sitúan nombres de enorme peso competitivo como Rasmus Neergaard-Petersen, Robert MacIntyre y Tom Kim. El danés firmó un notable 65 que lo mantiene en plena pelea, mientras que MacIntyre, ídolo local, ha sabido manejar la presión del público y las condiciones cambiantes con una madurez creciente. Tom Kim, siempre fiable, ha construido su torneo desde la consistencia y la paciencia, dos virtudes esenciales en semanas como esta.
En -8 aparece un grupo igualmente competitivo, con jugadores como Marcus Armitage, Mac Meissner, Karl Vilips y Keita Nakajima, todos ellos con vueltas muy sólidas y capaces de escalar posiciones en cuanto se reanude el juego. Más atrás, con -7, destaca la presencia de Tyrrell Hatton, Si Woo Kim, Tommy Fleetwood, Alejandro Del Rey, Patrick Reed, Ryan Gerard, Danny Willett, Sudarshan Yellamaraju y Nicolai Von Dellingshausen, un conjunto heterogéneo que mezcla experiencia, talento emergente y capacidad para atacar banderas en condiciones difíciles. Especial mención merece Alejandro Del Rey, que con un 65 en la tercera ronda ha dado un salto enorme y se coloca en una posición privilegiada para luchar por una de las plazas para The Open.
El torneo queda, así, completamente abierto de cara al domingo. Con tantos jugadores en un margen tan estrecho, la batalla promete ser vibrante. Las tres plazas para Royal Birkdale añaden un componente dramático: varios jugadores fuera del top‑10 están a solo un par de golpes de entrar en la pelea, y la reanudación de la tercera ronda será clave para definir quién llega con opciones reales a la última jornada.
La niebla ha retrasado el movimiento, pero no ha frenado la emoción. El domingo en The Renaissance Club se perfila como una jornada memorable, con un tablero comprimido, grandes nombres en plena lucha y el mayor premio del golf europeo esperando a la vuelta de la esquina.
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