En su 102º major y en su 27ª participación en el Masters de Augusta, Sergio García volvió a demostrar este jueves por qué sigue siendo uno de los grandes referentes del golf español y mundial. El castellonense, campeón en este mismo escenario en 2017, completó una primera vuelta de 72 golpes (par del campo) que lo mantiene en una posición sólida y con todas las puertas abiertas para afrontar con garantías la jornada del viernes, donde su principal objetivo será, como él mismo ha reconocido, “pasar el corte y seguir compitiendo el fin de semana”.
La vuelta de García fue un ejercicio de paciencia, control y experiencia. Comenzó firme desde el tee del 1, encadenando pares con solvencia y mostrando un juego largo estable, clave en un Augusta National que, como cada año, exige precisión quirúrgica. Su primer sobresalto llegó en el hoyo 9, donde un segundo golpe ligeramente desviado lo obligó a pelear por el par, firmando finalmente un bogey que lo dejó con +1 al hacer la curva.
Sin embargo, el español reaccionó con la serenidad de quien conoce cada metro del recorrido. En el hoyo 10 volvió a encontrar calle y green, recuperando sensaciones antes de encarar el Amen Corner, donde su experiencia volvió a ser determinante. Par en el 11, par en el 12 y un sólido birdie en el 13 devolvieron su tarjeta al equilibrio. Ese birdie en el 13, uno de los hoyos más emblemáticos del torneo, fue un golpe de autoridad que recordó al Sergio más competitivo, ese que sabe cuándo apretar y cuándo resistir.
El tramo final, siempre exigente, dejó un sabor agridulce. Un bogey en el 15 tras un tercer golpe algo corto lo devolvió al +1, pero el castellonense volvió a reaccionar con un birdie impecable en el 16, dejando la bola dada tras un hierro preciso que arrancó aplausos del público. Dos pares finales sellaron un 72 que, sin ser brillante, sí es un resultado de enorme valor estratégico.
A sus 46 años, Sergio García sigue siendo un clásico imprescindible en Augusta. Su victoria en 2017 lo inscribió para siempre en la historia del torneo, siguiendo los pasos de Seve Ballesteros y José María Olazábal, y su presencia continúa despertando respeto y admiración entre los aficionados. Este jueves, con una vuelta sólida y madura, ha dejado claro que su objetivo es seguir compitiendo, seguir luchando y, sobre todo, seguir disfrutando de un escenario que forma parte esencial de su carrera.
Mañana, con el corte en el horizonte, el castellonense tendrá la oportunidad de dar un paso más en este Masters que tanto significa para él. Y si algo ha demostrado Sergio García a lo largo de su trayectoria es que nunca conviene descartarlo.