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Champions Tour

¿Veremos aTiger en el Champions Tour en 2026?

¿Veremos aTiger en el Champions Tour en 2026?

Por Redacción Elperiodigolf.com
jueves 25 de diciembre de 2025, 10:28h
Última actualización: domingo 28 de diciembre de 2025, 00:00h

La posibilidad de que Tiger Woods decida en 2026 dar el salto al Champions Tour, ya con 50 años cumplidos, es un escenario que el golf mundial observa con una mezcla de expectación, prudencia y cierta incredulidad. El ex número uno del mundo, ganador de 16 torneos del Grand Slam y figura irrepetible en la historia del deporte, ha demostrado a lo largo de su carrera una capacidad casi sobrenatural para reinventarse, superar adversidades físicas y regresar cuando muchos lo daban por acabado. Sin embargo, su situación actual plantea interrogantes que van más allá del simple deseo competitivo.

La rotura del tendón de Aquiles sufrida recientemente y su enésima operación de espalda, esta vez en un disco vertebral especialmente delicado, han vuelto a poner a prueba la resistencia de Tiger Woods. Su cuerpo, castigado por décadas de potencia, explosividad y exigencia extrema, ya no responde con la misma rapidez ni tolera los mismos volúmenes de trabajo. Aun así, quienes le rodean aseguran que su disciplina en la rehabilitación sigue siendo ejemplar y que su determinación permanece intacta. Woods nunca ha sido un jugador que compita a medias; si vuelve, será porque siente que puede hacerlo con dignidad y con opciones reales de ser competitivo.

El Champions Tour representa para él un territorio ambiguo. Por un lado, ofrece recorridos más cortos, calendarios más flexibles y un nivel de exigencia física menor que el PGA Tour. Por otro, supone aceptar públicamente una transición que Woods siempre ha evitado: la de dejar de ser un jugador del máximo circuito para convertirse en una leyenda en activo, pero en una categoría senior. Su orgullo competitivo, su obsesión por la excelencia y su relación emocional con el PGA Tour han sido históricamente barreras para imaginarlo en ese escenario.

Sin embargo, también existe un argumento poderoso a favor: Tiger Woods ama competir. Lo ha dicho siempre y lo ha demostrado incluso en los momentos más oscuros. Si su cuerpo no le permite mantener un calendario regular en el PGA Tour, pero sí le ofrece la posibilidad de jugar —aunque sea de forma limitada— en el Champions Tour, no sería descabellado pensar que acepte ese camino. Podría seguir alimentando su instinto competitivo, mantenerse cerca del público y del juego, y hacerlo sin la presión física que exige el máximo nivel.

En definitiva, la decisión dependerá de un equilibrio delicado entre salud, orgullo y deseo. Y si algo ha enseñado la carrera de Tiger Woods, es que nunca conviene descartarlo.

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