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Opinión

¡Viva Italia!

martes 24 de julio de 2018, 10:46h

Nadie me negará lo bonito que ha estado el Open Británico, a pesar de lo amarillas que estaban las calles y de que los españoles han brillado por su ausencia. Sólo Rafa Cabrera logró pasar el corte, pero durante el fin de semana desapareció a las primeras de cambio y nunca tuvo posibilidades de hacer un buen papel.

Que no se tome esto como un ataque a Rafa, que al menos consiguió jugar los cuatro días. Lo de las calles amarillas es una característica de los “link” escoceses y tiene su punto. Además de no convertir los campos de golf en jardines artificiales como acostumbra a pasar en la mayoría de los recorridos, demuestra que la naturaleza es la mejor “green keeper” a la hora de preparar un recorrido para un torneo importante, y los miembros de la USGA debería tomar buena nota de cómo el Royal & Ancient prepara su Open y consigue un Grande muy competido, muy entretenido y con un empaque que no proviene sólo de las 147 ediciones disputadas.

Sin necesidad de convertir la competición en un imposible como acostumbra a suceder en el U. S. Open, el uso inteligente de la climatología, de las protuberancias de las calles y de los “greenes”, de los “bunkers” y de un “rough” que es justamente eso, terreno descuidado, configuran las condiciones para que los mejores jugadores del mundo se peleen durante cuatro días y nadie consiga pasar de ocho bajo par, al menos en Carnoustie. Francesco Molinari llevaba una buena temporada amenazando con liarla. Había ganado tanto en Estados Unidos como en Europa y por fin había conseguido patear como un golfista de los buenos.

Esto, unido a un juego de “tee” a “green” que es la envidia de cualquiera que tenga palos y una bola, ha concluido en que Molinari se convierta en el mejor italiano de la historia de este deporte, supere a Constantino Rocca en victorias y se lleve el primer Major a la tierra de la pasta y los Ferrari. Me alegro mucho por él, se ha merecido la Jarra de Clarete sin ninguna duda y también me ha alegrado ver a Tiger jugar como solía, con momentos a media vuelta en que era líder del Open y con rachas en las que recordaba al mejor Woods de hace unos años. En fin, el Open ha terminado y ya contamos los días para la Edición 148. Por algo nos gusta tanto…

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