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Opinión

Mi torneo favorito

domingo 03 de abril de 2016, 21:59h
Se habla siempre que llega el Masters de Augusta al calendario del golf internacional, como cuando lo hace el Open Championship, cual de los dos es mejor. A mi, personalmente, me gusta más el Masters y siempre he dicho que es como el parque de atracciones, el Disneyworld de los aficionados a este deporte.

Decía el gran José María Olazábal que cambiaría uno de sus Masters de Augusta por un Open Championship y una de sus dos Chaquetas Verdes por una Jarra de Clarete. Tiene sentido lo que dice el "Gran Capitán" del golf español porque el guipuzcoano ha ganado todos los Open Británicos en todas sus categorías menos el profesional.

Sin embargo, el Masters tiene algo muy especial que lo diferencia de sus otros tres hermanos. El Masters de Augusta se juega desde su primera edición en el mismo campo, en el Augusta National. En esas más de 300 hectáreas soñadas por Bobby Jones que se han ido llenando de las anécdotas, las victorias y también las derrotas de un campo que vive únicamente para este torneo han pasado muchas cosas. Sus cuatrocientos socios apenas van por el Club pero cuando llega esta semana de abril, Augusta es un hervidero, con una media de más de 70.000 espectadores por jornada, sin entradas a la venta y con un campo único en el mundo que se viste para la ocasión.

Una semana después del Masters, Augusta apagará sus luces y empezará a preparar, casi sin solución de continuidad, la edición de 2017. Su historia, sus recuerdos y su presente le convierten en uno de los eventos deportivos más seguidos del mundo cada año y sus ganadores se convierten casi automáticamente en leyendas del golf mundial.

Este año estarán, de nuevo, los mejores del mundo. Day, Spieth, McIlroy, Johnson, Sergio García, Rafa Cabrera Bello...todos ellos intentarán conseguir una Chaqueta Verde que se ha venido a España cuatro veces -dos de Seve y otras dos de Chema-, las mismas que ha conseguido a lo largo de su carrera Tiger Woods.

El norteamericano no estará este año. Su espalda se lo impide y quizá también su verguenza torera, aunque Tiger no tenga ni idea de toros. Sabe que no está en disposición de jugar un campo como Augusta en sus condiciones. Quizá no lo juegue nunca más, eso no lo sabemos pero lo que ha hecho por este deporte Tiger, con sus 14 Majors y sus cuatro Chaquetas Verdes, también forman parte ya de la historia. Ojalá que se recupere y vuelva a jugar. Será bueno para él y para el golf mundial pero mientras tanto nos tendremos que conformar con los que hoy por hoy lucharán por esa Chaqueta que el año pasado ganó de manera tan brillante Jordan Spieth.

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