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Opinión

¡Viva el Match-Play!

Por Guillermo Artola
martes 29 de marzo de 2016, 12:21h
Seguro que televisar una competición “match play”, que al fin al cabo es de lo que se trata, es mucho más difícil que un torneo “medal play”.

Mientras en este caso sólo se necesita seguir a los últimos partidos, los que se reparten el pastel, en la competición por hoyos hay demasiados períodos de inactividad entre golpes, algo que se agrava cuando van discurriendo los partidos y van cayendo eliminados jugadores.

Por esta razón, el Campeonato del Mundo patrocinado por Dell ha seguido un esquema de competición distinto y muy discutido, pero lo que es indudable es que ha resultado muy divertido de ver y apenas ha habido momentos vacíos, o al menos no han sido muchos. Comenzó el miércoles, un día más de lo normal, con sesenta y cuatro jugadores divididos en dieciséis grupos de cuatro que jugaban todos contra todos. Un punto a quien ganara un partido, medio a quien lo empatara y nada para el perdedor. Aquí los empates eran exactamente eso, empates sin posibilidad de “play off”.

Este tipo de competición con tres partidos por jugador propicia que al acabar la fase de grupos haya muchos empatados, que tienen que jugar entre ellos porque sólo uno por grupo pasa a octavos de final. En fin, cuando llegaron a este punto, de los dieciséis que quedaban once eran americanos y, mira por donde, cayeron siete en esos enfrentamientos y los cuatro restantes en cuartos de final.

Para las semifinales quedaban Jason Day, Rory McIlroy, Louis Oosthuizen y Rafa Cabrera Bello, que jugó con un empaque y un aplomo dignos de mención. Le tocó el sudafricano para disputar quién iba a la final y quién a la lucha por el tercer puesto y en ese partido le falló el “putt”, una parte del juego que había sido su más fiel aliada durante toda la semana.

Por eso disputaron la victoria Oosthuizen y Day, acabando en manos del australiano por segunda vez en su carrera. Y claro, a Rafa le tocaba jugar con Rory, lo que parecía significar que no iba a tener muchas posibilidades. Tres arriba y dos por jugar era el resultado al acabar el hoyo dieciséis, y nuestro compatriota quedó tercero, se clasifica para el Masters y tiene a tiro de piedra la tarjeta del circuito americano para el año próximo. Felicidades a Rafa Cabrera, que empieza una carrera golfística nueva, que va a ser olímpico y que se asoma al equipo de Ryder Cup con decisión.

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