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Sam Burns (-10) resiste la presión en Royal Birkdale y lidera un Open que promete un domingo inolvidable

Jornada del movimiento en el The Open

Guillermo Salmerón | Sábado 18 de julio de 2026

La tercera jornada del The Open Championship en Royal Birkdale dejó por fin un tablero reconocible, más definido y con los grandes nombres posicionados para una cuarta y definitiva jornada que este domingo, ya en Liverpool, promete una batalla memorable por el Claret Jug. El llamado moving day cumplió su función: aceleró a quienes venían desde atrás, frenó a varios aspirantes y dejó un top‑10 donde cada golpe tendrá un peso enorme en la resolución del torneo.






En cabeza aparece Sam Burns (-10), autor de una vuelta de 65 golpes que lo proyecta como el jugador más en forma del campeonato. Su consistencia desde el tee y la agresividad controlada en los greenes lo convierten en un candidato real a la victoria, aunque deberá resistir la presión de un domingo que no perdona. A dos golpes se sitúan Ryan Fox (-8), brillante con su 62, y Si Woo Kim (-8), impecable en su lectura del viento. Ambos llegan con confianza y con un plan claro: atacar desde el inicio para evitar que Burns se escape. En –7 aparecen Ryan Gerard y Lucas Herbert, dos perfiles distintos pero igualmente peligrosos; Gerard, más sólido, y Herbert, más explosivo, representan amenazas reales si encuentran ritmo temprano. El grupo de –6, formado por Ludvig Åberg, Bryson DeChambeau y Jackson Suber, mantiene opciones legítimas: Åberg es quizá el más completo del trío, DeChambeau el más imprevisible y Suber el más sereno. Cierran el top‑10 Rasmus Neergaard‑Petersen y Tommy Fleetwood (-5), ambos con capacidad para firmar una vuelta baja que los meta de lleno en la pelea.

El foco, sin embargo, estuvo puesto en los dos grandes favoritos: Scottie Scheffler y Rory McIlroy, ambos en –4, a seis golpes del liderato pero aún con margen para soñar. La vuelta de Scheffler fue un ejercicio de paciencia: 70 golpes, sin errores graves pero sin el brillo que suele caracterizarlo. Su juego largo fue fiable, aunque el putt volvió a dejar dudas. Tras la ronda, el número uno del mundo reconoció: “Hoy me faltó algo de chispa, pero estoy donde necesito estar. Si encuentro ritmo en los primeros nueve mañana, puedo ganar este torneo”. Su amenaza es evidente: cuando Scheffler se siente cerca, suele aparecer su versión más letal.

McIlroy, por su parte, firmó 69 golpes en una vuelta de menos a más. El norirlandés volvió a mostrar momentos de enorme calidad, especialmente en los segundos nueve hoyos, donde recuperó confianza con el driver y encontró líneas más claras en los greenes. Aun así, su posición exige un domingo casi perfecto. “He peleado cada golpe. Sé que necesito algo especial mañana, pero también sé que puedo hacerlo”, afirmó con una mezcla de ambición y serenidad. Rory no está fuera de la ecuación: está esperando su oportunidad.

Entre los españoles, la jornada dejó luces y sombras. Jon Rahm (-4) completó una vuelta de 70 golpes, sólida pero sin el punto de agresividad que necesitaba para acercarse a la cabeza. Su control del vuelo de bola fue excelente, aunque el putt le restó opciones. “No ha sido mi mejor día, pero sigo dentro del torneo. Si encuentro dos o tres birdies rápidos mañana, todo puede cambiar”, explicó el vasco. Josele Ballester (-3) brilló con un magnífico 66, una vuelta madura, valiente y técnicamente impecable que confirma su crecimiento en grandes escenarios. Eugenio Chacarra (+1), en cambio, sufrió más: su 71 mostró irregularidad desde el tee y dificultades para mantener el ritmo en los greenes, aunque su actitud competitiva sigue siendo notable.

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