No se encontró cómodo en ningún momento Sergio García sobre los ondulados y lentos greenes de Royal Golf Dar Es Salam, una de las joyas de Robert Trent Jones, tras el encargo del rey Hasán II en los años 70. Aquí se juega esta semana el tercero de los ocho torneos de la International Series del Asian Tour, la destacada serie de eventos que están revitalizando el Circuito Asiático gracias a la inyección que supuso la llegada del LIV Golf. Perfectamente podríamos estar viviendo el último capítulo de estos torneos dotados con dos millones de dólares en premios, ya que el desembolso del PIF para lo que resta de temporada está ahora mismo en un preocupante stand by.
Problemas financieros aparte, bastante tuvo Sergio con las dificultades de los lentos greenes y los bunkers: la arena aquí es completamente diferente a lo que jugadores como García están acostumbrados a jugar en las últimas semanas. El demonio que el ganador del Masters 2017 lleva siempre a su espalda hizo atisbos de asomar en varios momentos de la primera jornada; la pagó con la arena (aunque solo verbalmente) e ironizó con un espectador al que le sonaron hasta dos alertas del teléfono cuando García estaba sobre la bola. “Cuando tú quieras, si no te importa, pego el golpe”, le dijo con retintín. Creo que Sergio se contuvo porque Angela estaba en la bolsa de palos. Debutando como caddie de su marido, nerviosa y entregada, atendía a las instrucciones de su jefe esta semana: “Mide los pasos, sujeta la bandera…”, le iba guiando García.
El matrimonio se ha tomado este evento como una oportunidad de alimentar su recientemente creado canal de YouTube, “Garcia Unscripted”, y una legión de cámaras les acompañó en la primera ronda. Me temo que el contenido no será el esperado, porque se mascó una tensión incómoda, sobre todo en el segundo tramo de la vuelta y especialmente en el hoyo 18, donde Sergio terminó con +1 tras fallar un putt de menos de un metro. Tras el error, otra nueva espantada a los medios (entre los que me incluyo) después de la firma de tarjetas. “Me voy a dar bolas”, se apresuró a decirme sobre la marcha. A los 20 minutos, la cancha de prácticas estaba desierta.
Nos reencontramos en el hotel. García, con el mismo polo de los Fireballs, junto a Angela, cenando en el bar del lobby, veía el inaugural México-Sudáfrica de la Copa del Mundo. En la mesa de al lado lo vivía con más pasión el grupo de los Ancer. El mexicano dejó un meritorio -2 tras coger solo cuatro calles en toda la jornada. Luis Masaveu terminó con +2, y aún más alejado, Carlos Pigem, con +4.
Por la parte noble de la clasificación destaca el tailandés líder Pavit Tangkamolprasert con unos espectaculares -8. Bubba Watson (-4) fue el mejor de los grandes nombres. Me impresionaron dos cosas del zurdo americano: la primera, su variado juego corto; después de Mickelson, lo situaría como el mayor talento con los wedges en la mano. Y la segunda, su enorme actitud durante los 18 hoyos.
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