El Cadillac Championship coronó a un campeón que llevaba tiempo llamando a la puerta. Cam Young, uno de los talentos más potentes del golf estadounidense, completó en Mayakoba una actuación de principio a fin para conquistar su primer título del PGA Tour y hacerlo, además, en una de las citas signature del calendario. Su -19 total (64‑67‑70‑68) no solo le dio una victoria de enorme prestigio, sino que lo catapultó hasta la tercera posición de la FedEx Cup, confirmando que su temporada 2026 está alcanzando un nivel de madurez y consistencia que ya exigía un triunfo de este calibre.
Young dominó desde el jueves con un 64 inicial que marcó el tono de la semana. Su potencia desde el tee, su agresividad controlada y una sorprendente serenidad en los greenes le permitieron mantener siempre la iniciativa. Incluso en los momentos en los que el campo se endureció, el neoyorquino supo gestionar ventajas, evitar errores y responder con birdies cuando la presión apretaba. “He trabajado muchísimo para estar preparado cuando llegara mi momento. Esta semana sentí que tenía el control de mi juego desde el primer día”, explicó tras levantar el trofeo. “Ganar un torneo signature es especial. Me demuestra que voy por el camino correcto”.
La victoria de Young tuvo un valor añadido: dejó en segunda posición al número uno del mundo, Scottie Scheffler, que firmó un notable -13 pero nunca llegó a inquietar realmente al líder. Scheffler cerró con 68 golpes, pero su 71 inicial lo dejó demasiado lejos para plantear una remontada seria. Aun así, el texano volvió a demostrar su regularidad y su capacidad para estar siempre en la pelea, incluso en semanas en las que no encuentra su mejor versión.
El tercer puesto fue para Ben Griffin, que completó un torneo muy sólido con cuatro rondas bajo par y un total de -12. Griffin, cada vez más asentado entre los jugadores capaces de competir en grandes escenarios, firmó dos vueltas finales de 68 que lo consolidan como una de las sorpresas agradables de la temporada.
El top‑10 del Cadillac Championship dejó nombres de enorme peso. En el cuarto puesto, empatados con -11, terminaron Adam Scott, Sepp Straka y Si Woo Kim. Scott protagonizó una de las vueltas del domingo con un espectacular 64, recordando por momentos al jugador que dominó el Masters hace más de una década. Straka, por su parte, volvió a exhibir su fiabilidad habitual, mientras que Si Woo Kim mantuvo su línea de consistencia con un juego muy completo de tee a green.
En séptima posición, con -10, finalizaron Alex Smalley y Alex Noren, ambos con un rendimiento muy estable durante toda la semana. Smalley sigue creciendo en un 2026 que está siendo su mejor año en el circuito, mientras que Noren continúa demostrando que su experiencia y su precisión siguen siendo armas competitivas de primer nivel.
El top‑10 lo completaron, con -9, Alex Fitzpatrick, Kurt Kitayama, Rickie Fowler, Nick Taylor y Matt McCarty. Fitzpatrick firmó un notable 67 final que lo impulsó en la clasificación, Kitayama volvió a mostrar su capacidad para generar vueltas bajas, Fowler recuperó sensaciones con un cierre de 68, Taylor mantuvo su habitual solidez y McCarty confirmó que su progresión es real.
Más allá del análisis clasificatorio, el gran foco de la semana fue Cam Young. Su temporada 2026 está siendo un ejercicio de constancia: múltiples top‑10, presencia habitual en los grupos estelares y un nivel de madurez competitiva que ya pedía una victoria. Young ha mejorado notablemente su juego corto y su toma de decisiones, dos aspectos que en temporadas anteriores le habían impedido cerrar torneos. Ahora, con este triunfo, se coloca como uno de los grandes nombres del año.
“He aprendido a ser paciente. Antes intentaba forzar demasiado. Esta semana simplemente dejé que el golf fluyera”, aseguró Young, visiblemente emocionado. “Sé que puedo competir con los mejores y esta victoria me da una enorme confianza para lo que viene”.
El Cadillac Championship deja un mensaje claro: Cam Young ya no es una promesa. Es una realidad contundente, un jugador capaz de dominar un torneo de principio a fin y de imponerse incluso con el número uno del mundo pisándole los talones. Su temporada apunta alto y, por primera vez, parece preparado para todo.