Las principales casas de apuestas internacionales llegan a esta edición del Masters con un mensaje claro: Scottie Scheffler es el gran favorito para enfundarse la Chaqueta Verde. Sus cuotas, en torno a 4,5 a 1, reflejan el dominio absoluto que ha ejercido en el PGA Tour y su extraordinaria regularidad en Augusta, donde rara vez baja del top‑10. Tras él aparece un bloque de aspirantes encabezado por Jon Rahm, que se mueve alrededor de 9 a 1, una cifra que combina su conocimiento profundo del campo con su capacidad para elevar el nivel en los grandes escenarios. Rory McIlroy, con cuotas cercanas a 11 a 1, sigue siendo una incógnita fascinante: capaz de lo mejor, pero con un historial en Augusta tan brillante en momentos puntuales como irregular en otros. El siguiente nombre en la lista es Bryson DeChambeau, que ronda los 12 a 1 tras un inicio de temporada explosivo y un rendimiento muy sólido en los majors del último año.
En el segundo escalón aparecen Xander Schauffele (alrededor de 16 a 1) y Ludvig Åberg (cerca de 20 a 1), junto a un grupo muy compacto formado por Cameron Young, Tommy Fleetwood, Matt Fitzpatrick y Collin Morikawa, todos ellos moviéndose entre 23 a 1 y 30 a 1. Este abanico refleja un Masters con un favorito muy marcado, un trío de perseguidores de enorme entidad y un segundo grupo donde cualquier jugador con una semana inspirada puede irrumpir en la pelea por la Chaqueta Verde.
En cuanto a los españoles veteranos, las casas de apuestas sitúan a Sergio García en cuotas que oscilan entre 80 a 1 y 100 a 1, una valoración que reconoce su conocimiento del campo y su historial en Augusta, pero también la irregularidad de sus últimas temporadas. Aun así, su condición de campeón y su afinidad emocional con el torneo lo convierten en un outsider siempre peligroso. Más simbólica es la presencia de José María Olazábal, cuyas cuotas se disparan por encima de 500 a 1, reflejando que su participación es ya un homenaje competitivo más que una opción real de victoria, aunque su sola presencia sigue siendo un vínculo directo con la tradición española en Augusta.
El PGA Tour anticipa un pulso de gigantes
El análisis del PGA Tour coincide en gran medida con las casas de apuestas, aunque aporta matices que ayudan a entender mejor el escenario competitivo. Para los analistas del circuito, Scottie Scheffler no solo es el favorito por resultados, sino por la manera en que su juego encaja en Augusta: control absoluto de la distancia, temple en los greenes y una capacidad casi instintiva para minimizar errores en los tramos más exigentes del recorrido. En cuanto a Jon Rahm, el Tour destaca su madurez, su lectura del campo y su habilidad para adaptarse a condiciones cambiantes, factores que lo mantienen como uno de los candidatos más sólidos pese a competir en el LIV.
Rory McIlroy aparece como el jugador más imprevisible del trío: su techo es tan alto como el de cualquiera, pero su historial en Augusta alterna momentos de brillantez con otros de frustración, lo que explica que su cuota sea competitiva pero no dominante. Entre los aspirantes emergentes, el PGA Tour señala a Ludvig Åberg y Xander Schauffele, dos jugadores cuya progresión estadística en golpes ganados y consistencia tee‑to‑green los convierte en amenazas silenciosas.
En el caso de Sergio García, el Tour reconoce que su experiencia en Augusta es un activo diferencial, aunque su rendimiento reciente lo sitúa más como candidato a una semana inspirada que como aspirante firme al título. Y sobre José María Olazábal, la valoración es unánime: su presencia es un símbolo, un recordatorio del legado español en Augusta y una inspiración para las nuevas generaciones, más que una opción competitiva real.