Trasciende cualquier tipo de épocas. Y esa es su grandeza. Porque yo lo recuerdo, mi generación anterior lo recuerda y mi generación anterior a la anterior también lo recuerda. Sus palos de la histórica marca Ram o sus palos de la marca Adams, por ir aleatoriamente de un extremo de su carrera al otro. Su fallido último día en "La Masacre de Winged Foot" (U.S. Open 1974) o el inolvidable chip en el hoyo 17 del mítico Pebble Beach Golf Links, quedándose con esa edición del U.S. Open.
El ser victorioso en el inolvidable "Duel in the Sun" (The Open 1977), dentro del legendario campo de Turnberry... el mismo lugar en el que, a sus 59 años, consiguió un memorable segundo puesto durante la edición perteneciente al año 2009 del nombrado The Open y con su compatriota Stewart Cink "inmortalizado" como "el hombre que mató a Santa Claus", sabiendo que nuestro protagonista pudo convertirse por lejos en el golfista de mayor edad en ganar un major. Por otra parte, podemos ir a ese The Masters de 1977 (primera de sus dos chaquetas verdes. La otra fue en 1981) y su trascendental birdie en el hoyo 17 o al The Masters 2010, cuando peleó por el liderazgo del primer día y finalizó en un T-18 que mostraba que podía competir de igual a igual con la gran mayoría de sus colegas más chicos que él (también aquí podríamos nombrar al The Masters 2015, donde se transformó en el jugador de más edad en conseguir una ronda bajo par en la competencia, con 65 años).
Increíblemente, por esos caprichos de nuestro deporte, el talentoso John Mahaffey le sacó (en un playoff disputado en el también emblemático Oakmont CC) un PGA Championship 1978 que lideró durante los primeros tres días: el único de los 4 eventos más importantes que le faltó conquistar. Pero eso lo podríamos contrarrestar con, por ejemplo, el hecho de ser el último capitán de Ryder Cup USA que ganó de visitante (1993) o su clave participación en el triunfo del equipo americano durante la edición de 1981, desarrollada en el tradicional Walton Heath Golf Club inglés. ¡Y nos quedó explicar sobre sus grandes logros en el PGA Tour Champions! Ahora, ¿se dieron cuenta de algo? Creo que fue uno de los párrafos más fáciles de escribir en la historia de esta página. Porque podemos seguir durante mucho más tiempo y nos siguen saliendo historias en donde él tuvo un papel más que relevante. Él es uno de los máximos responsables de hacer que el golf sea lo que es. No necesitamos más explicación que nombrar tan solo algunos de los momentos que generó.
Tom Watson nació el 4 de septiembre de 1949, en la ciudad de Kansas City: "el corazón de Estados Unidos". Y ese Tom Watson cuyo padre Ray lo introducía en el juego es el mismo Tom Watson que se convertiría en el ganador de ocho majors, siendo el sexto golfista de la historia en conseguir esa cantidad de títulos de esta característica. Y ese Tom Watson es el mismo que hablará en exclusiva con nosotros, a continuación y en exclusiva. Espero que lo disfruten como lo disfruté yo.
Sus visitas a Argentina y su experiencia en el Jockey Club de San Isidro
Era una pregunta que se caía de madura. A la hora de estar escribiendo este artículo, estamos en la previa de la edición N°119 de un Abierto de Argentina que lo ha tenido entre los golfistas que compitieron por la corona. De hecho, por ejemplo, no se puede dejar de lado la edición correspondiente al año 1997: una edición ganada por su compatriota Jim Furyk y una edición que sufrió las descalificaciones de los históricos argentinos Eduardo "Gato" Romero y Vicente "Chino" Fernández... ¡quienes fueron personajes principales del torneo y firmaron tarjetas incorrectas en el día final, al no haberlas intercambiado! Ahora bien, esa edición se disputó en el Jockey Club de San Isidro, actual sede del evento. Y fue una edición que lo tuvo a él, quien nos comenta que «mi tiempo en Buenos Aires, jugando el Abierto de Argentina en el Jockey Club, fue muy agradable. Aunque no estuve a la altura de mis expectativas, me llevé grandes recuerdos». Por otra parte, Watson nos decía que «dos de mis recuerdos favoritos tienen que ver con la comida y el baile. Disfruté mucho de la carne argentina, ya que soy un amante de la carne del Medio Oeste de USA. ¡Y tener la oportunidad de bailar tango con una bailarina profesional fue una experiencia inolvidable! El gran actor estadounidense Robert Duvall, quien acaba de fallecer, comentó que el tango es el baile más grandioso de todos. ¡Estoy totalmente de acuerdo con él!».
El viajar por el mundo como aprendizaje para crecer en el golf
Este medio de comunicación golfística ha hecho un culto a los Abiertos Nacionales. Y en gran parte es gracias a jugadores como él, quien se ha encargado de difundir nuestro deporte por todos los lugares que visitaba. Tal es así que le recordamos lo que comentaba en entrevistas anteriores, al describir que durante una visita a Japón consiguió un swing que le permitió ganar el nombrado The Open 1977. Y a raíz de esto, Watson nos contestaba que «siempre he pensado que el golf debería jugarse profesionalmente en todo el mundo. Tuve la suerte de vivir experiencias maravillosas en muchos países, disfrutando de diferentes culturas y practicando un deporte que me apasiona».
"Es fantástico tener a todos juntos de nuevo"
Esa frase la dijo en la edición del 2024 y mostraba su genuina preocupación por nuestra actividad, una vez más. En consecuencia, cuando le preguntamos sobre lo que esperaba aquí, cuando abril traiga este momento, el ex líder del ranking mundial nos mencionaba que «la cena de campeones del The Masters del martes siempre ha sido para mí una noche muy especial. Es un momento en el que generaciones de los mejores golfistas del mundo se reúnen para compartir sus historias, nuevas y antiguas».
No obstante, habiendo nombrado al The Masters, no le podíamos dejar de preguntar por su último (e histórico) ganador: el norirlandés Rory McIlroy. Tal es así que, cuando indagamos sobre si piensa si es el mejor jugador europeo de todos los tiempos, Watson nos contestó que «creo que el récord de Rory McIlroy habla por sí solo».
Él y Langer referencias de una buena longevidad golfística
Por razones de extensión de nuestro artículo, como dijimos anteriormente, casi ni hablamos de lo que hizo Tom Watson en el PGA Tour Champions. 2 veces ganador de la Charles Schwab Cup (premio para el mejor golfista del año) y 6 majors de veteranos, por decir algunos logros de su extensa trayectoria. Además, volviendo a lo hecho en el PGA Tour, pasó al menos un corte... ¡durante 37 años consecutivos! Posteriormente a eso, haciendo referencia a los golfistas mayores de 50 años, el alemán Bernhard Langer se iba a encargar de pulverizar muchos de los récords relacionados con la avanzada edad y los triunfos, como ustedes saben.
Entonces, habiendo explicado lo que explicamos, ¿por dónde pasa la clave de la vigencia extendida? «¡El mayor desafío en el golf para mí, a medida que envejezco, es mi ego!» , nos decía un Watson cuyo swing siempre se presentó como garantía de confianza. «A veces todavía creo que puedo golpear la bola a la distancia que antes podía. ¡La realidad de la edad me ha afectado y necesito reconocerlo constantemente!». Tomen nota.
En lo personal, acabo de cumplir uno de mis tantos sueños en esta profesión. Pero mis cosas personales aquí no tienen que tener una importancia. Solamente lo nombro porque en ese aspecto se destaca la grandeza del personaje principal de esta historia. Y me guardé para el final lo mejor de él. Miren, la simpleza de Watson no recae solamente en su armónico y descripto swing, su capacidad para obtener impecables resultados con absoluta facilidad o su predisposición para mantener un ritmo de juego rápido.
Watson también es recordado por su caballerosidad y por el hecho de mantener los principios que nuestro deporte pregona, gane o pierda... ¡hasta reconociendo penalidades difíciles de detectar por otra persona! Tal es así que no entra en disputas innecesarias, siempre trata de ayudar a difundir nuestra actividad y a brindar su "granito de arena" a cada uno de los que queremos hacer crecer nuestro deporte. Y su fidelidad con quienes los ayudaron es ejemplar. Para explicar todo esto, cabe remarcar su conocido compromiso con su fallecido caddie y amigo de toda la vida, Bruce Edwards, buscando recaudar fondos y ayudar a la investigación de la maldita ELA (más conocida como la enfermedad Lou Gehrig) que estaba sufriendo. O también podemos comentar su preocupación por "Watson Links", en donde nuestro reconocido integrante del Salón de la Fama busca que los jóvenes se conecten al golf como su padre hizo con él. O también podemos volver al único The Open 2009 y sus palabras post pérdida del playoff: «Nadie murió, muchachos. Sigue siendo solo un torneo de golf". Necesitamos un Tom Watson en cada rincón del mundo del golf.
Arthur Conan Doyle nunca incluyó el término que usamos en el título, a pesar de que esa palabra se asocia perfectamente con el personaje de «Sherlock Holmes», que tiene el mismo apellido que nuestro entrevistado. Quizás, esas ironías del destino que siempre traemos al escenario vuelven a figurar aquí, encajando mejor en él. Tuvimos el honor de hablar con un Tom Watson que desarrolla un estilo que muestra EL GOLF MÁGICAMENTE ELEMENTAL: un dominio tan abismal de las pequeñas cosas de nuestro deporte, transformándolo en un jugador único en su especie y un jugador al que deberíamos copiar en la mayor cantidad de aspectos posibles.