El LIV Golf arranca su temporada 2026 con un estreno que simboliza el inicio de una nueva etapa para el circuito saudí. Del 4 al 7 de febrero, Riyadh acogerá la primera prueba del año, un torneo que por primera vez en la historia del LIV se disputará a cuatro vueltas y que, además, se jugará íntegramente bajo luz artificial, en horario nocturno, buscando un impacto global y una narrativa distinta en un calendario que sigue marcado por la ausencia de acuerdos con el PGA Tour y el DP World Tour. En medio de ese escenario, la presencia española será una de las grandes protagonistas: Jon Rahm, Sergio García, David Puig, José Luis Ballester y Luis Masaveu formarán un bloque en donde el mejor jugador del año en 2025, Jon Rahm, y el equipo de Sergio García intentarán sumar el mayor número de victorias posibles esta temporada.
El Riyadh Golf Club, conocido como la Perla del Desierto, es un oasis verde a solo veinte minutos del centro de la capital saudí. Sus 7.000 yardas se despliegan entre lagos artificiales, arroyos y una red de wadis que aportan carácter y dificultad a un recorrido rápido, de calles anchas y greenes que invitan a los birdies. Fue escenario del estreno del LIV Golf 2025, con golf nocturno y un ambiente único bajo luz artificial. Su mezcla de belleza, velocidad y trampas estratégicas lo convierte en un desafío ideal para el nuevo golf global del LIV.
Rahm llega como la gran referencia del circuito y, probablemente, como el favorito más sólido del torneo. Tras un 2025 si victorias, el vasco afronta su tercer año con la sensación de que el proyecto ya es suyo y de que su figura es esencial para la credibilidad deportiva del circuito. “Es un año importante para todos. El formato cambia, el nivel sube y creo que veremos un LIV más competitivo que nunca. Personalmente, me apetece mucho empezar fuerte”, ha comentado Rahm en la previa, consciente de que su rendimiento marcará buena parte del relato del curso. El cuatro veces campeón del major también ha destacado la singularidad de jugar de noche: “Es diferente, pero me gusta. La luz artificial crea una atmósfera especial y creo que al espectador le va a enganchar”.
Sergio García, capitán de Fireballs GC, afronta el torneo con la ilusión renovada de un equipo reforzado y con la satisfacción de ver cómo el golf español gana peso en el LIV. “Tener a cinco españoles en el arranque del año es una noticia fantástica. Habla del nivel que tenemos y del interés que genera nuestro golf. El formato a cuatro rondas nos beneficia a los que somos más consistentes”, ha señalado el castellonense, que sigue siendo uno de los grandes referentes del circuito tanto dentro como fuera del campo.
David Puig, que ya es una realidad consolidada en el LIV, llega con la ambición de dar un salto definitivo tras su primera victoria en el DP Worold, Tour en Australia este año. “El objetivo es ganar. Ya no vale con estar cerca”, ha dicho con la naturalidad de quien sabe que su progresión es una de las historias más atractivas del circuito. José Luis Ballester, en su primera temporada completa, y Luis Masaveu, recién incorporado, completan una delegación española que mezcla talento, juventud y experiencia.
El torneo también estará marcado por ausencias de peso. Phil Mickelson no estará en Riyadh por motivos familiares, una baja sensible para el LIV por su papel como figura fundacional y por su capacidad para atraer atención mediática. Tampoco estará Brooks Koepka, que ha decidido regresar al PGA Tour y que ha debutado esta misma semana en el Farmers Insurance Open, un movimiento que ha generado debate y que evidencia que la relación entre circuitos sigue lejos de estabilizarse. Patrick Reed, por su parte, ya compite en el DP World Tour tras no renovar su acuerdo con el LIV, otra señal de que el mercado de jugadores continúa en plena ebullición.
En este contexto, el LIV inicia un año crucial. La ampliación a cuatro rondas busca reforzar la legitimidad deportiva del circuito, acercarlo a los estándares tradicionales del golf profesional y responder a las críticas que cuestionaban la exigencia competitiva del formato anterior buscando por fin su inclusion en los puntos del Ranking Mundial en el que sigue fuera. Sin embargo, la falta de un acuerdo con el PGA Tour y el DP World Tour sigue siendo el gran elefante en la habitación. Los jugadores lo saben, los directivos también, y el futuro del golf mundial continúa en un equilibrio frágil. Rahm lo resumió con diplomacia: “Todos queremos lo mejor para el golf. Ojalá llegue un acuerdo, pero mientras tanto nosotros tenemos que centrarnos en jugar”.
Con un estreno nocturno, un formato renovado, ausencias ilustres y una presencia española histórica, Riyadh se convierte en el escenario perfecto para medir hacia dónde se dirige el LIV en 2026. El espectáculo está garantizado; las respuestas, quizá, tarden un poco más en llegar.